Celebro que estés acá; gracias por valorar mi servicio. Escribo este libro para sembrar un futuro de personas conscientes de las leyes naturales, que de cultiven hábitos sanos y sean capaces de autogestionar su salud sin fármacos ni médicos! Y con la esperanza que puedas encontrar mejores pistas que las que yo encontré en mí perezoso despertar. La información que encontrás acá es de elaboración propia. Mis estudios académicos formales no son en materia médica ni nutrición sino de ingeniería ambiental, aunque sí han aportado herramientas para mi estudio e investigación autodidacta, sobre medicina natural y nutrición natural, desde niño en el año '88 a la fecha, acompañada de mi camino y experiencia personal. De cualquier modo, no deberías tomar lo que escribo como una guía o prescripción, sino como una experiencia que pueda sumar a <tu> criterio. Consultá profesionales cuando lo creas necesario; en ese caso te recomiendo busques personas coherentes que cultiven su propia salud y no sólo profesen un conocimiento cuadrado colgado en la pared; mucho mejor si además integran la visión hoística natural y vegana. No deberías entregarle toda la responsabilidad, sino volverte un/a científic@ y empezar ahora a formar parte activa de la toma de deciciones en lo que refier a tu salud. Recordá que valés y sos importante para el gran momento planetario que vivimos de transición, por eso el cosmos hizo tanto esfuerzo y milagro para que estuvieras acá. Entonces, por favor, empezá a cuidarte, tu destino está atado al del resto de los seres; ayudanos a tod@s volviéndote más san@ y feliz ♥

Ariel Rodríguez Bosio · Raw Food Chef · Especialista en Nutrición y Salud Natural
Consultas/Clases: a
ri@arcoirisuniversal.org · (5411) 4642-7195
INFORMACIÓN VALIOSA PARA AUTOGESTIONAR TÚ SALUD SIN REMEDIOS
¿Qué es la enfermedad?
13 puertas a la enfermedad
13 llaves de la salud
4 cuerpos 4 alimentos
Comparaciones Fisiológicas Alimentación Original Humana Dieta 803 Yin yang nutricional
Fructosa: el combustible celular El mito de las proteínas Ku Klux Klan de la Salud ¿Leche? No, gracias, ya desteté
Veganismo, viabilidad nutricional Vitamina B12 Trofología Paradoja energética
Camino Verde Panacea Reset Intestinal Nendodango Medicinal
Viaje G·Astronómico al despertar Cándida epidemia silenciosa

Próximos temas: Ayuno / HIV el virus que no existe (es, por lo tanto, curable y no contagioso) /¿Vacunarme? ¡De acá! / El cáncer es curable / La diabetes es curable / Tantra sexual, sexualidad meditativa espiritual / Anticoncepción natural / Cosmética e higiene natural...
Iré subiendo los capítulos a medida que los escriba, hasta completar todos los conocimientos básicos. Cuando considere que está completo lo editaré en papel.

¿Qué es la enfermedad?
Llamamos enfermedad a las diferentes manifestaciones patológicas disfuncionales del organismo, entonces hablamos de enfermedades cuando en realidad son diferentes síntomas de la misma única enfermedad o estado de enfermedad que no es sino un desequilibrio energético orgánico. La medicina alopática, cartesiana, reduccionista, que pretende legalmente monopolizar el término medicina, difamando y persiguiendo a otras medicinas ¡que curan!, se dedica mayormente a diagnosticar, medicar y cortar, tratando de suprimir los síntomas en lugar de buscar y procurar solucionar las causas. Eso equivale a estropear el tablero de mando de una nave cuando éste alerta sobre una condición de emergencia. En lugar de atender el problema, lo que permitiría salvarnos del peligro, se destornilla la lamparita de la sirena y se desconecta el parlante, y si se resiste le damos un martillazo. De ese modo todo regresa aparentemente a la normalidad y, claro está, morimos estrellándonos contra el suelo sin saber lo que pasó.
El enfoque de la medicina alopática HA SIDO muy complejo, logrando elocuentes explicaciones, diagnósticos ultra específicos y fármacos sofisticados, pero no ha conseguido aprender a curar, o no sin causar problemas mayores.
El principio de la medicina natural es muy BÁSICO y simple, a la vez que eficiente.
Así cómo es una la enfermedad también hay una medicina: la que cura. Medicinas ancestrales, indígenas, ayurveda, higienista, china, naturista, homeopática, entre otras, han dado muestra de su efectividad incluso en patologías que la medicina mercantilista sigue catalogando de incurables. La mala ciencia está dirigida por intereses económicos (recordemos que la industria farmacéutica es la más rentable de la humanidad) y l@s estudiantes están recibiendo una ignorancia programada para ser repetidor@s fieles a las directrices del monopolio.
Es muy importante comprender que la enfermedad es la acción orgánica de la sabiduría natural del cuerpo para recobrar la salud, es decir que la enfermedad está al servicio de la salud, no es nuestra enemiga sino todo lo contrario. Por consiguiente lo apropiado en la mayoría de los casos, es acompañar el proceso sin intentar frenar la crisis curativa.
Metafísica e inconscientemente nosotr@s mism@s elegimos y creamos la enfermedad, como aprendizaje, como forma de comunicar o como escape; para aprender alguna lección, por ignorar que hay maneras creativas de aprender sin sufrimiento. Muchas veces esa lección está relacionada con humildad, desapego y aceptación que son aprendizajes espirituales básicos que la cultura del individualismo egocéntrico nos niega y dificulta. De esa manera se comprende que para sanar es necesario aceptar e integrar. Aceptar en primer lugar la enfermedad, agradecerla incluso y abrazarla, porque yo la creé y porque es mi aprendizaje necesario en mi camino de ascensión. Si comprendemos que la vida es un viaje de aprendizaje y que la dualidad es sólo apariencia, ilusión, entendemos que la fórmula para sanar es muy simple: sanar es recordar! La vida es un proceso, no hay nada estático. Si pretendemos un estado estático, predecible y permanente ya estamos creando enfermedad
. Pero si tomamos el punto de vista correcto, vemos que la salud es un equilibrio dinámico, entonces todo es salud. Si nada es permanente, la enfermedad tampoco lo es; entonces ya estamos volviendo. Cuando recordamos súbitamente y con claridad, ya estamos curad@s y le llamamos milagro o remisión espontánea.
Toda manifestación orgánica es resultado de la fidelidad y perfección del cuerpo realizando procesos para recobrar el equilibrio o manifestando estados patológicos creados por la mente. El cuerpo anda bien, todo está bien, sólo nos falta recordar, recordar el plan. Cada célula de nuestro cuerpo es inteligente, cada célula es como El Hombre de Vitruvio, ese dibujo de Leonardo Da Vinci de las proporciones humanas (un hombre dentro de un círculo y un cuadrado); cada célula tiene la descripción exacta y completa de nosotr@s, el plano que describe y permite reproducir cada una de nuestras características! Cada 7 días cambiamos toda la sangre del cuerpo y cada 7 años casi todas las células del cuerpo, entonces estamos fabricándonos todo el tiempo, todo el tiempo en proceso. Necesitamos recordar y permitir la curación, cerrando las puertas a la enfermedad.
Sin actitud positiva no hay medicina que devuelva la energía. El viaje de sanación comienza con la motivación; todo tiene un propósito... recordá! La motivación da origen, naturalmente, a la voluntad: "Quiero curarme y haré (y dejaré de hacer) lo necesario para lograrlo!".
Enfermar es gritar con el cuerpo: "¡Necesito ayuda!", cuando el ego nos impide pedirla conscientemente. Por eso te invito a recordar, a aceptarte y a realizarte. A dar, a servir, a amarte. ¡Yo no te necesito como paciente! ¡Yo te quiero como herman@, san@ y rebosante de vida, llen@ de energía y felicidad realizando tu misión planetaria. Adelante, confío en vos ♥

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13 puertas a la enfermedad:
Por lo general con la dieta y forma de vida occidental todas las personas padecen, en diferente medida, todas las condiciones siguientes:

  1. Acidificación orgánica
    Factores acidificantes: alcohol, cigarrillo, drogas, fármacos, carnes, lácteos, huevos, azúcar, harinas, alimentos cocidos, alimentos refinados, dieta hiperproteica, café, té, mate, chocolate, alimentación excesiva, masticación deficiente, emociones negativas, estrés, putrefacción/fermentación de alimentos.

  2. Toxemia
    Factores intoxicantes:
    todo lo anterior + polución, cloro del agua de red, flúor de productos odontológicos, agroquímicos, químicos de limpieza e higiene personal, plomo proveniente de cañerías, mercurio de amalgamas dentales ¡y vacunas!, contaminación electromagnética, como el uso del cocinas microondas y celulares. Los metales pesados son un factor determinante en la predisposición y persistencia de enfermedades crónicas, autoinmunes y degenerativas.
    + todo lo que sigue.

  3. Constipación orgánica (intestinal, sanguínea, histológica, etc.).
    Fa
    ctores constipantes: lácteos, harinas, grasas animales, colon disfuncional, parasitosis, deshidratación.

  4. Mucosidad
    Factores mucogénicos: todo lo anterior, sobre todo
    lácteos y harinas que son altamente mucogénicos (dejá de "comerte los mocos"!). Todo alimento artificial, refinado o cocido genera leucocitosis y una fina capa de mucosidad que recubre todo el canal digestivo para evitar absorber los tóxicos. (Ver Sistema Curativo por Dieta Amucosa de Arnold Ehret).
  5. Colon disfuncional
    El colon tiene por función la excreción de toxinas y regula el contenido de agua en la sangre. Su disfunción es causada por todo lo anterior, sobre todo alimentos mucogénicos, sobrecarga tóxica, exceso de azúcares que dan alimento a parásitos e ingestión de tóxicos que destruyen la flora intestinal benéfica.
  6. Hígado disfuncional
    El hígado es el laboratorio del cuerpo, realiza más de 600 operaciones distintas, da el calor al cuerpo, la energía a los músculos, digiere las grasas, filtra la sangre de toxinas.
    Factores de disfunción: todo lo anterior, especialmente sobrecarga tóxica
    , alcohol, colesterol por alimentación animal, calcificación de cálculos por consumo de lácteos.
  7. Riñones disfuncionales
    Por los riñones pasa toda la sangre del cuerpo, todo el día, todos los días, filtrando excedentes.
    Factores de disfunción: sobrecarga tóxica, mucosidad excesiva, metales pesados y otros minerales inorgánicos
    provenientes de alimentos cocidos y alimentos industrializados.

  8. Déficit enzimático
    Las enzimas son de carácter proteico y tienen por función catalizar (acelerar la velocidad) las reacciones químicas. Cómo en todo sistema las funciones deben ser realizadas en tiempo y forma, de modo que sin enzimas los procesos no suceden o se ralentizan lo suficiente cómo para trabar el correcto funcionamiento. En todo proceso de enfermedad se registra una excreción en orina 70% mayor a la normal, lo cual indica que las enzimas son usadas activamente en el proceso de restitución de la salud. Los alimentos naturalmente contienen enzimas, pero éstas son destruidas por sobre los 42º C, debiendo el organismo desviar enzimas metabólicas para ser usadas cómo enzimas digestivas, generando la consiguiente carencia. Comer alimentos calientes incluso destruye las enzimas endógenas presentes en la boca y el estómago.
  9. Parasitosis
    Factores
    que predisponen a parasitosis: todo lo anterior, sobre todo toxemia, y alimentación a base de lácteos, carnes, huevo y carbohidratos refinados, lo que produce desnutrición e inmunodepresión, los intestinos se llenan de mucosa y se obstruyen los órganos de depuración.
    Diferentes parásitos pueden colonizar cada porción del cuerpo, los intestinal, la sangre, los órganos del cuerpo, las articulaciones, incluso los ojos, el corazón, el cerebro y hasta en los huesos.

  10. Desnutrición
    Sobretodo falta de vitaminas, minerales y oligoelementos.
    La fuente de vitaminas, nutrientes
    de vital importancia para el organismo, son las frutas y las verduras; actúan como enzimas y cofactores enzimáticos en una enorme variedad de procesos. El taponamiento de la vellosidad intestinal, puente entre el colon y el torrente sanguíneo, causa mal absorción de todo tipo de nutrientes que no accederán al metabolismo celular. De tres longitudes que presenta la vellosidad intestinal, la más corta y proclive a ser obstruida, es la dedicada a absorber vitaminas (en condiciones de vida y dieta naturales es necesario cuidar al organismo de la hipervitaminosis); éstas por otra parte también se desnaturalizan con la cocción de los alimentos, entre 42ºC y 70ºC se destruye prácticamente el 100% de las vitaminas. Por lo que hay carencia en la ingesta y también en la absorción.
  11. Deshidratación
    El cuerpo humano, al igual que las frutas y las verduras que constituyen su alimento natural, está formado en su mayoría por agua. Al ingerir alimentos concentrados como proteínas animales, lácteos, grasas y cereales (los que conforman la base de la alimentación del "mundo civilizado") y a la deshidratación de los alimentos por la cocción, el cuerpo recibe una cantidad insuficiente de agua. Por otra parte las necesidades de agua aumentan al aumentar la carga tóxica normal. Otro factor de deshidratación es la sustitución del agua fisiológica de los alimentos acuosos (frutas y verduras crudas) y el agua dulce natural, por líquidos adulterados que lo que logran es intoxicar el organismo impidiendo usar el agua que aportan y demandando mucha agua para su evacuación, estoy hablando de gaseosas, jugos químicos, bebidas alcohólicas, etc. Por el apego, materialismo, deseo de satisfacción constante que caracterizan a nuestra sociedad, reflejado en la alimentación cómo búsqueda de sabores, la necesidad de llenar el vacío espiritual y, fundamentalmente el adormecimiento del instinto por la vida domesticada y la alimentación artificial, se ha demostrado que la mayoría confunde, a menudo (con los parchis <eso fue un chiste :P>), la sed por hambre. Otro agravante es que para los procesos de digestión se necesita agua. Si los alimentos son concentrados y/o cocidos y ésta no fue ingerida en cantidad necesaria al menos una media hora antes de la comida, el agua será extraída de los humores (sangre, el líquido sinovial que lubrica las articulaciones o el líquido intersticial o intercelular, por ejemplo).

  12. Hipoxia
    Algunas causas de déficit de oxígeno disponible para las células son: la densificación del líquido intersticial por carencia de agua, presencia de tóxicos y minerales inorgánicos, la contaminación del aire, la vida confinada a espacios cerrados, la respiración superficial a causa del sedentarismo, y fermentación celular causada por acidez orgánica y exceso de azúcares, anemia, entre otras, son algunas de las causas de deficiencia de oxígeno para las células.
  13. Amargura
    Afecta corazón y el metabolismo; deprime el sistema inmunológico.
    Cuando te enojás el cuerpo entra en estrés pensando que estás en peligro. Se acelera tres mil veces
    el envejecimiento, elevando los riesgos de padecer enfermedades.

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13 llaves a la salud:

  1. Alcalinizar
    El pH natural de la sangre es levemente alcalino, alrededor de 7,4. En un cuerpo alcalino no se desarrollan las enfermedades. Si vemos un cuadro de alimentos Alcalinizantes vs. Acidificantes, estaremos viendo una brújula que apunta a la Alimentación Viva, puesto que carnes, lácteos, huevos, alimentos refinados y alimentos cocidos, son acidificantes, mientras que frutas, verduras y semillas crudas son alcalinizantes.
    Para restituir el pH:
  2. Desintoxicación
    Es imprescindible liberar el cuerpo de toxinas, para lo cual es ineludible la limpieza intestinal y los ayunos.
    Es muy recomendable realizar algún ayuno, pseudo ayuno, monodieta o dieta restrictiva por unos días, al inicio del tratamiento de cualquier dolencia y cuando lo sientas necesario. Se pueden repetir cada mes o cada cambio de estación. Si nunca hiciste un ayuno completo (sólo agua), investigá o esperá a que escriba el capítulo correspondiente; también podés aprender de tu experiencia haciendo ayunos de sólo un día y repetirlo cada semana. En pseudo ayunos y monodietas se puede consumir la cantidad deseada.
    Para desintoxicarte tu cuerpo:
  3. Desobstruir
    Aprendé a dar,  a perdonarte y perdonar. Dónde sea que estés es tu casa, la Madre Tierra que te ama, si no estás a gusto, encontrá tu lugar.
    Para regularizar tu tránsito intestinal:
  4. Mucosidad
    Para eliminar el exceso de mucosa:
  5. Colon saludable
    Cultivá el desapego, desprendete de lo que no usás y de las relaciones tóxicas; confiá en la vida.
    No dejes atascado el canal intestinal! Es muy importante que realices una o más limpiezas al inicio y al final de cualquier tratamiento y cada vez que lo sientas necesario. Estate atent@ de no usar esto como una acción compensatoria para permitirte atracones o alimentos nocivos.
    Si no estás defecando al menos una vez por día:
  6. Hígado saludable.
    Dejar de quejarse, eliminar la ira reprimida, el miedo a la carencia, el miedo a fallar  y los conflictos espirituales.
    Para limpiar el hígado:
  7. Riñones saludables
    Aprendé a elegir entre lo que es bueno para vos y lo que es malo. Abandoná los miedos y preocupaciones. Trabajá en vos y desechá las expectativas. No te compares! Cambiá sensibilidad por compasión. Aprendé a relacionarte, comunicá lo que sentís, no te reprimas. Confiá, el río de la vida traerá todo lo necesario; en su camino sortea los obstáculos y siempre fluye hacia el bien.
    Bebé mucho líquido durante los días en que hagas la limpieza.
    Para limpiar tus riñones:
  8. Restitución enzimática
    Repoblaremos al mismo tiempo la flora bacteriana benéfica.
    Para compensar la carencia:
  9. Desparasitar
    Confiá en vos. Recuperá tu poder y tu libre albedrío, pues los parásitos se instalan con tu permiso. Sé vos mism@; aprendé a filtar los pensamientos y expectactivas de l@s demás.
    Para limpiarte de parásitos, virus, bacterias y hongos:
  10. Nutrir
    Para nutrir, sobretodo de vitaminas, minerales y oligoelementos:
  11. Hidratación
    Bebé los líquidos media hora antes o dos horas después de comer, para no diluir los jugos digestivos.
    Para rehidratar tu cuerpo:
  12. Oxigenación
    Para un proceso de restitución de la oxigenación:
  13. Amar cura
    Sé feliz!

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4 cuerpos 4 alimentos

Alimento medicina para el cuerpo espiritual

Alimento medicina para el cuerpo mental

Alimento medicina para el cuerpo emocional

Alimento medicina para el cuerpo físico

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Comparaciones fisiológicas:

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*"Nueces" aquí hace referencia a "nuts", como genérico de frutos secos, es decir las semillas que pueden comerse crudas.

Si viviéramos de manera natural, no necesitaríamos largas explicaciones, nuestro instinto nos diría qué comer. Somos animales espirituales, Homo Spiritualis!. De modo que realizar nuestra naturaleza es realizar nuestra animalidad y nuestra divinidad. Pero atrapad@s en nuestro intelecto, no nos permitimos sentir la compasión que es nuestra naturaleza, entonces necesitamos entender para abrir la puerta al corazón.

¿Qué comen los monos? Frutas! (otra respuesta típica será "bananas"), todo mundo dirá lo mismo. ¿No es obvio lo que nosotr@s deberíamos comer?
¿A qué nos parecemos más?, ¿al carnívoro tigre?, ¿al omnívoro chancho?, ¿al herbívoro caballo?, ¿o al frugívoro chimpancé?. La naturaleza es evidente incluso a un/a niñ@ de 3 años. Somos frugívoros, siempre lo fuimos, nunca dejamos de serlo. Las armas y herramientas, para cazar y cortar, de hoy o prehistóricas no nos convierten en omnívoros, no han modificado nuestro organismo. Quien elige la dieta natural sería frutariana/o, pero quien come animales no se convierte en carnívoro, u omnívoro (que son categorías funcionales, no elecciones), sino que es un/a frugívoro/a eligiendo una alimentación antifisiológica. Los carnívoros y los omnívoros naturales no comen carne, comen animales!, y tienen las adaptaciones necesarias para hacerlo.
Tienen dentaduras preparadas para desgarrar, un ácido clorhídrico 20 veces más concentrado y un intestino de 3 a 6 veces más corto que el nuestro. No solo eso, los carnívoros y omnívoros naturales, además de comer los animales enteros, cazándolos y mordiendo directamente su piel, plumas o escamas, los despedazan y devoran incluso con su sangre y vísceras sin excluir siquiera las excretas de sus intestinos y lo hacen sin herramientas, sin cocción, sin sal ni condimentos, en crudo y fundamentalmente con absoluto placer. Además de producir Uricasa en sus riñones, para degradar el exceso e ácido úrico producido por el metabólico de las proteínas, compensan la acidez comiendo los huesos y el tegumento de sus presas.
Mientras que nosotr@s sentimos repugnancia por la sangre y nii siquiera queremos tocar la carne, la comemos procesada, sazonada, salada, cocida y entre panes o con cuchillo y tenedor... y por su fuera poco queremos un postre dulce para quitarnos ese sabor de la boca.

La orina humana, con una dieta artificial, con productos animales o exceso de proteína y grasa y alimentos cocinados, es ácida. Sin embargo con una dieta natural basada en alimentos veganos crudos, la orina es alcalina. Así lo atestiguan incontables pacientes oncológicos curados con la Terapia Gerson, quienes remitieron su cáncer sin cirugías, ni quimioterapia, ni radioterapia, sólo alcalinizando sus cuerpos y por lo tanto su sangre y orina, con dieta natural.
Alimentar de manera antifisiológica a cualquier animal o planta les causará deterioro, disminución del rendimiento y de la expectativa de vida. Si la desnaturalización persiste generación tras generación, causará un deterioro genético, como el que vemos hoy con la proliferación de enfermedades como fenómeno global.

La dicotomía cazador-presa, evaluada en relación a la posición de los ojos en el cráneo, es un ejemplo del pensamiento dualista que olvida que puede haber una tercera opción que se escapa del análisis...
Los primates trepan a los árboles, comen arriba de los árboles, duermen en los árboles, se aparean arriba de los árboles, para lo cual necesitan los ojos al frente y por lo cual NO necesitan los ojos a los costados. Otro ejemplo es el perezoso que tiene sus uñas largas como ganchos, para colgarse con el mínimo esfuerzo; ellos tienen los ojos al frente siendo folívoros, ya que viven en los árboles, tanto que incluso paren a sus crías arriba de los árboles, donde se tiene clara ventaja por sobre la pantera y por lo tanto no es necesario tener los ojos a los costados para escapar de ella. Además los ojos al frente nos permiten la visión vinocular, es decir en 3D (tres dimensiones).
P
oseemos también visión a color. Las células que nos permiten percibir el color se llaman conos. Los carnívoros, herbívoros y los omnívoros naturales como los osos y chanchos tienen visión dicromática (sólo dos tipos de conos en sus ojos, verdes y azules), son capaces sólo de discriminar entre longitudes de onda cortas y largas y no diferencian entre colores; en ellos un espectro de color reducido no afecta su capacidad de distinguir su presa. Mientras que los primates tenemos visión tricromática (tres tipos de conos, verdes, azules y rojos), que nos permiten percibir el espectro completo y así ver las frutas y reconocer a distancia si están o no maduras, sin necesidad de trepar al árbol.

Los herbívoros tienen 2-4 mamas inguinales y una cría a la vez, mientras que los omnívros y carnívoros tienen 8-16 mamas entre torácicas, abdominales e inguinales y tienen camadas. También es usual entre los carnívorosque maten algunas de sus crías y se las coman.
Los frugívoros primates tenemos 2 mamas pectorales y usualmente una crías a la vez. Sin duda la diferencia se debe a que nuestro nicho ecológico son los árboles. A diferencia de un chancho, una vaca o un tigre, nuestros cachorros pueden aferrarse fuertemente a mamá, mientras ella va de rama en rama, gracias a sus manos prénsiles. Para trepar necesitamos las 4 extremidades libres... si llebamos un morral largo que cuelga por debajo de la cintura, nos molesta al caminar; cuando necesitamos libertad de movimiento, quizás para correr o andar en bicicleta, preferiremos una mochila o un morral muy corto, cruzado y justo por debajo de la axila, así no se golpea con cada paso ni hay peligro de enredarnos con él, justo de ese modo se ubica la cría.

Es indudable que se necesita velocidad para cazar y, por supuesto, también para escapar; pero si se tiene una habilidad extra no se necesita ser gran corredor/a... Así la tortuga puede sobrevivir aunque su velocidad máxima sea de 6 km/h... Pero
trepar a los árboles es una defensa mejor que tener un caparazón, tal es el caso del perezoso, cuya velocidad máxima es de 2,5 km/h,,, sin embargo no corre riesgo de que lo alcance la pantera, pues comen, duermen, se aparean e incluso llegan a parir arriba de los árboles!
El récord mundial de 100 metros llanos lo obtuvo el jamaiquino Usain Bolt en los Juegos Olímpicos de 2012, al marcar 9,58 segundos, lo que da un promedio de velocidad de 37,6 km/h, que aunque parezca mucho, sería una vergüenza si hubiera competido con un perro pequeño, un gato doméstico o incluso un hipopótamo!, quienes superan fácilmente los 45 km/h.


Se dice que comer carne permitió que nos volviéramos inteligentes, pero, aunque es una teoría con cierto consenso, hay otras también aceptadas. Además, ésta, presenta un argumento circular al suponer que "el cerebro grande nos permitió fabricar herramientas con las que pudimos cazar y comer carne regularmente, lo que permitió el crecimiento del cerebro". ¿No podía acaso ser que el descubrimiento accidental del fuego, nos permitiera vivir más tiempo al protegernos del frío y de las bestias y con eso conservar y transmitir aprendizajes y complejizar la cultura? (Ver http://medina-psicologia.ugr.es/cienciacognitiva/?p=16).

LOS HUMANOS SOMOS FRUGÍVOROSEn zoología se tipifica a un animal con una dieta determinada, con el 80% o más de lo que constituye su alimento de preferencia. Es evidente que la categorización no implica exclusividad, ya que de otro modo, salvo contadas excepciones, como los animales que llevan dietas especializadas como el caso del koala (que come hojas de sólo una variedad de eucaliptus), difícilmente la mayoría de los animales escapara a ser clasificado como omnívoro.
Frugívoro: es un comedor de frutas. Puede ser cualquier tipo de herbívoro u omnívoro donde la fruta es el tipo de alimento preferido. Mammalian Herbivory In Terrestrial Environments, Danell, K. and R. Bergstrom. 2002. Otras definiciones hablan de alimento principal o mayoritario.
Si bien se ha visto a los chimpancés cazando monos, en estudios de comportamiento animal, dada la corta periodicidad, la ferocidad y el estado de excitación con que cazan, se concluye que no lo hacen por cuestiones dietéticas sino tribales, para afianzar vínculos de la manada, como un comportamiento relacionado con su instinto sexual y como defensa del territorio. Según la investigación de Jane Goodall, prestigiosa primatóloga experta en chimpancés, constituye menos del 2% de su dieta.
También se observa a gorilas comiendo insectos circunstancialmente o pequeños reptiles... nada de eso los corre de su categoría. No son frutarianos, lo que representa una elección ética, sino frugívoros, es decir una adaptación biológica, a la cual naturalmente responden.

El cuadro compara fisiologías digestivas y adaptaciones para cada dieta. La cultura general, al afirmar erróneamente que somos omnívoros, confunde la dieta electiva (a costa de la salud) con la fisiología digestiva que nos define como frugívoros.
Es por lo tanto la fruta lo que mejor nos hace. Difícilmente hayas vomitado, alguna vez, frutas o ensaladas, eso es porque nunca nos caen mal.
Entre muchas/os otras/os, Carlos Linneo, fundador de la moderna Clasificación Taxonómica de las Especies, lo mismo que Charles Darwin, quien sentó las bases de la Biología como ciencia, y el contemporáneo y reconocido Dr. en Antropología Alan Walker, clasifican al humano como frugívoro.

En el Orden Rodentia, los roedores, aunque hay algunos frugívoros como el Agutí, insectívoros como el Hocicudo, omnívoros como el Jerbo y carnívoros como el Ratón Saltamontes, son mayoritariamente herbívoros. Es indudable, por sus falanges desarrolladas que le permiten asir con facilidad y sus incisivos de crecimiento continuo, que se han especializado para roer todas las partes de las plantas.

El Orden Carnivora, se subdivide en feliformes y caniformes. Dentro de estos últimos algunos se han vuelto omnívoros como el Oso Pardo, los Zorrinos, Mapaches, Coatíes, Tejones, Glotones y Martas; otros prefieren la miel como el Ratel; y el Panda Gigante se alimenta un 99% de bambú. Sin embargo resulta igualmente evidente, por sus garras y dientes puntiagudos, que se han especializado para cazar y comer animales.
La primer asepción de Carnívoro/ra del
diccionario RAE dice: Dicho de un animal: Que se alimenta de carne o puede hacerlo, por oposición al herbívoro o frugívoro.

El Orden Primates, al que pertenecemos como familia, incluye lemuriformes, lorisiformes, tarsiformes y simiformes. En estos últimos se encuentran los monos con cola y los grandes simios sin cola (los homínidos). Los Homínidos (Orangutanes, Gorilas, Chimpancés y Bonobos) son todos frugívoros, llevan dietas basadas principalmente en frutas y hojas (más de una 80%); el otro integrante de la familia, las/os Humanas/os, evidentemente, con una diferencia de pares de bases de ADN tan solo del 3,1% con los Orangutanes, del 1,6% con los Gorilas y del 1,2% con los Chimpancés y Bonobos, también somos frugívoros por naturaleza.
Aunque algunos Primates se han vuelto comedores de hojas como los Monos Aulladores, otros comedores de insectos como los Tarseros y Gálagos, y otros omnivoristas como los Babuinos
y Mandriles, son todos eminentemente recolectores. Debido a que tienen un patrón dental común y extremidades con cinco dedos y pulgar oponible, es indudable que se han especializados para trepar a los árboles y comer sus frutos. A pesar de sus elecciones dietarias, no dejan de ser frugívoros; pueden alimentarse con dietas a base de frutas puesto que es su fisiología.

Primate significa principal / primero, lo cual potencia el egocentrismo humano y la desconexión con la naturaleza, de la consciencia de unidad de la vida. Por la importancia simbólica reivindicativa, haríamos bien en renombrar al Orden Primates como Orden Frugivora.


 Clasificación actual  Clasificación para la restauración de la paz
Reino
Animalia / Animal
Reino
Animalia / Animal
Filo Chordata / Cordados
Filo
Chordata / Cordados
Clase
Mammalia / Mamíferos
Clase
Mammalia / Mamíferos
Orden
Primates
Orden
Frugivora / Frugívoros
Familia
Hominidae / Homínidos
Familia
Hominidae / Homínidos
Género
Homo
Género
Homo
Especie
Homo Sapiens
Especie
Homo Sapiens


Subespecie
Homo Sapiens Spiritualis / Homo Espiritual

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Alimentación original humana:

EAT RAW NOT WARTenemos un diseño, somos el resultado de un proyecto evolutivo. Cómo el resto de las especies fuimos tomando forma a consecuencia de y tendiente a ocupar un nicho ecológico, esto es un espacio-tiempo-materia-energía particulares dentro del sistema. Así, con diferente grado de especificidad, todos los animales tenemos un alimento para el cual fue diseñado nuestro organismo. En nuestro caso, desarrollamos el pulgar oponible que nos permite trepar a los árboles, tomar y pelar las frutas; un omnívoro cómo el chancho por ejemplo comerá una naranja entera, con todo y cáscara, mientras que nosotr@s al igual que un chimpancé la pelamos.
La arqueología, antropología y paleontología modernas han demostrado que en nuestros orígenes fuimos eminentemente recolectores, invirtiendo los términos para actualizar la denominación a recolectores y ocasionalmente cazadores, con dietas fibrosas basadas en frutas y verduras, lo que se evidencia en la forma de desgaste de las piezas dentales y las características de los utensilios utilizados desde hace y durante dos millones de años, que es desde cuando datan nuestras características humanas. Otra nueva evidencia que desmiente el carnivorismo, es que las pilas de huesos que se creía evidencia de grandes cacerías resultó, al análisis detallado, vestigio de inundaciones o guaridas de animales. Desde esa era remota ya tampoco se observa dimorfismo sexual con disparidad marcada de tamaño entre sexos ni "colmillos de combate" en los machos, por lo que se desmiente así mismo la brutalidad y la dominación sobre la hembra. (Ver Futuro Primitivo de John Zerzan).
Las características de nuestro diseño, cómo primates, nos definen inequívocamente: somos frugívoros. (Ver capítulo Comparaciones Fisiológicas).
El cuerpo es enormemente inteligente y guarda en sus genes la experiencia de todos los estadios por los que pasó durante cuatro mil millones de años de evolución. El resto de los animales, que no se identifican con la mente sino que permanecen integrados en todas sus dimensiones y con el ecosistema en el que viven, eligen intuitiva e instintivamente su alimento. No es diferente para nosotr@s si nuestros sentidos permanecen en estado natural, sin alienación por tóxicos de la alimentación, el agua y el medioambiente y sin domesticación cultural. Se dice que si damos un conejo y una manzana a un cachorro carnívoro jugará con la manzana y comerá el conejo, mientras que un no-carnívoro, cómo un cachorro humano, jugará con el conejo y comerá la manzana.
Por el proceso conocido cómo concentración biológica de los contaminantes, se sabe que cuanto más larga la cadena trófica, mayor concentración de tóxicos, por tal razón los alimentos de origen animal presentan cantidades significativamente mayores de agrotóxicos.
En la naturaleza nunca ha existido un alimento cocido, ni refinado, ni sazonado, ni complejamente mezclado en preparaciones culinarias. La cocción por fuego destruye las enzimas y vitaminas y genera compuestos tóxicos. Además cualquier alimento cocido es recibido por el organismo cómo un cuerpo extraño, recibiendo el mismo tratamiento que un ataque bacteriano o virulento. Se ha demostrado que al ingerir cualquier alimento cocido se produce leucocitosis postprandial, es decir un aumento repentino de los leucocitos o glóbulos blancos en sangre, después de la digestión. (Ver investigaciones del Dr. Kouchakoff). En todo proceso de enfermedad se constata una pérdida en orina de un 70% más leucocitos que lo normal, esto indica que son usados para combatir enfermedades. De lo antedicho se deduce que la comer alimentos cocidos estamos restando al organismo sus armas de defensa, al obligarlo a desviar enzimas metabólicas cómo enzimas digestivas. La leucocitosis postprandial envía la alarma y genera una reacción que tapiza todo el tubo digestivo de una fina capa de mucosa, intentando así evitar, tanto cómo sea posible, la absorción de “eso que confundimos con comida”. Si de tres a cinco veces por día comemos alimentos desnaturalizados por el fuego, la fina capa de mucosa no llega a reabsorberse y se irá acumulando, capa sobre capa, pudiendo llegar a formar una cubierta negra y maloliente, dura cómo el caucho. Esta impermeabilización de los intestinos impide absorber los nutrientes, diezmando nuestra salud. Tengamos en cuenta, que en las placas de Peyer del intestino grueso, radica el 70% del sistema inmunológico.
Ahora comprendemos que nuestro alimento no son los animales, ni sus derivados, ni nada cocido. Hagamos una aproximación mayor hacia la dieta original. Dijimos que la alimentación humana actual está compuesta mayormente de semillas (cereales). ¿Qué pasa si los comemos en el estado en que los encontramos en la naturaleza? En primer lugar no nos apetecen, son duros e insípidos y si no los masticamos exhaustivamente  no obtendremos energía de ellos. Los animales granívoros, cómo muchas aves, ni siquiera tienen dientes, ellas sólo tragan las semillas y su sistema digestivo hace el resto. Cómo primer paso la semilla será activada en sus estómagos, es decir hidratada hasta el punto en que comienza la germinación; en ese momento se potencia la capacidad nutritiva, se multiplican las enzimas y la planta se encuentra en su estado de mayor energía electromagnética. En ese punto, en que comienza a ser digerida por las aves, nosotr@s las defecamos, enteritas, intactas, sólo las llevamos de paseo por nuestro largo sistema digestivo.
Para aprovechar las nueces y semillas en una pequeña proporción de nuestra dieta deberíamos consumirlas crudas y activadas (hidratadas cómo mínimo) o mejor aún germinadas.
¿En qué basamos nuestra dieta entonces? Para responder iniciaré con otra pregunta: ¿Cuál es el alimento que sin cocer, ni refinar, ni mezclar, ni macerar, ni condimentar, ni cortar o procesar nos apetece naturalmente?
Las frutas por supuesto. Éstas son órganos que la planta fabrica especialmente para nosotr@s, con aroma, color y sabor agradables a nuestros sentidos, ya que al comerlas realizamos un servicio muy importante para la planta, la zoocoria, o diseminación de semillas a través de los animales; y cómo vimos muchas veces también las acondicionamos para la germinación, es más, muchas semillas sólo germinas luego de pasar por el tracto digestivo de los animales.
Así nuestros parientes más cercanos cómo los chimpancés y orangutanes basan su alimentación en las frutas. Los Chimpancés que duermen 10 horas por día y viven 50 años, se alimentan de frutas , hojas verdes, nueces, raíces y tubérculos en un 98% en contraste con el león que duerme 20 horas por día y vive 20 años y basa su dieta en carne.
Las frutas y hojas verdes concentran los 4 nutrientes más importantes para nuestro organismo:
Las frutas nos aportan hidratos de carbono de fácil absorción y vitaminas, las hojas verdes nos aportan minerales y fibra. Ambas son ricas en micronutrientes y tienen una proporción de proteínas adecuada a nuestros requerimientos.
Nuestra perspectiva es acotada. Aunque tenemos cómo referencia el malestar generalizado y el deplorable estado de salud de la mayoría de las personas bajo el régimen de vida civilizado, carecemos del contraste con un estado de plenitud sostenido. Hasta los 30 años no nos percatamos de en qué medida estamos dinamitando nuestra salud con la dieta equivocada y la vida sedentaria. Gracias a la desinformación sistematizada aceptamos cómo normal tener que tomar remedios o recibir tratamientos médicos por todo tipo de dolencias a lo largo de la vida adulta y la vejez. Las personas mas longevas han sido y son vegetarianas y por lo general, han hecho trabajos manuales durante toda la vida. Siendo autosuficientes y viviendo en soledad pasados incluso los 150 años.
Un estudio comparado entre el período de formación del cuerpo hasta el tamaño adulto y la expectativa total de vida, demuestra que en los mamíferos el factor oscila entre 10 y 20. Así, por ejemplo, un perro en un año alcanza el tamaño adulto y vive 20. Ésta correlación daría en nosotr@s, que necesitamos unos 20 años para alcanzar la madurez, una expectativa natural de vida de entre 200 y 400 años (Ver alimentación Racional Humana de Delio Esté
ve).
Ciertamente la dieta vegana cruda es la que mejor nos hace, nos restituye la salud y nos brinda energía rebosante. Nunca sentiste tanta energía cómo la que vas a experimentar cuando decidas purificar tú cuerpo y beneficiarte con la Dieta Original Humana, también conocida cómo Alimentación Viva o Dieta Matusalénica.

Salar y condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones culinarias y combinación de sabores inhiben el centro de saciedad llevándonos a comer de más. El glutamato de sodio añadido a la mayoría de los alimentos industrializados es un resaltador del sabor y actúa específicamente cómo inhibidor del centro de saciedad. Los alimentos deshidratados nos permiten comer sin hambre. El “hambre selectiva” no es verdadera hambre sino ansiedad o glotonería; por ejemplo, si no tenemos hambre para una manzana significa que aunque nos apetezca y “nos entre” una galletita, no tenemos en ese momento disposición ni capacidad digestiva para beneficiarnos con su ingesta, que sólo ocasionará perturbación y desgaste energético. El comer alimentos no fisiológicos, como carnes, lácteos, exceso de proteínas, féculas, grasas, comestibles refinados o desvitalizados por el fuego y malas combinaciones, generará irritación gástrica crónica, ques es normalmente interpretada como 'hambre entre comidas' y se perpetúa, paradógicamente, al intentar aplacarla; incluso si lo que se toma entre comidas son alimentos perferctos para nuestra nutrición, como frutas o sus jugos.
En sínesis la Alimentación Original Humana puede definirse cómo Dieta de Mono y Monodieta. El comportamiento natural es comer las frutas con sus semillas en lugar de descartarlas, éstas además tienen gran potencial nutritivo.

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Dieta 803 (ochenta al cubo)
80% Agua, 80% Crudo, 80% Carbohidratos

La Dieta 803 te permite recuperar, potenciar y sostener la salud, revirtiendo casi todas las enfermedades, inclusive las consideradas incurables. Así mismo te permite recobrar tu peso natural de manera progresiva y sostenida, sin esfuerzo, sin represión y sin hambre.

Se define cómo una alimentación integrada:

80% o más, del peso total de lo que ingerimos, por agua. En forma de agua fisiológica contenida en los alimentos y/o de agua como bebida.
80% o más por alimentos crudos.
80% o más, del peso seco de lo que ingerimos, por hidratos de carbono.


El criterio del agua es porque nosotr@s mism@s somos al rededor de 70% agua. Al ingerir alimentos isotónicos, es decir equilibrados con nuestro medio interno, demandamos un mínimo esfuerzo para sostener y restablecer la armonía. Nos permite establecer un tránsito fluido a lo largo de los 9 metros de intestinos que poseemos.

El criterio de alimentos crudos es porque no existe alimento cocido en la naturaleza. Por eso, nuestro organismo recibe cualquier nutriente que haya sido sometido al calor, cómo un cuerpo extraño, generando anticuerpos y mucosa para evitar absorber toxinas; perdiendo el momento y energía necesarios para la correcta digestión, lo que produce putrefacción y fermentación, envenenando el cuerpo de toxinas.
La adiposidad que exhibimos l@s human@s civilizad@s, es una forma de encapsular toxinas. Resulta casi imposible engordar comiendo alimentos veganos y crudos.Ya desde la década del '30 se conocen los trabajos del Dr. Paul Kouchakoff sobre la leucocitosis digestiva, que demuestra que todo alimentos cocido causa un aumento de globulos blancos en la sangre (lo mismo que sucede en estados de enfermedad) y los alimentos de origen animal y refinados son los que causan las reacciones más violentas.
El alimento crudo conserva intactas sus enzimas y vitaminas y no requiere que desvíes enzimas metabólicas como enzimas digestivas. Requiere por lo tanto menor esfuerzo de procesamiento, lo que deja a tu organismo resto suficiente para realizar tareas de limpieza y desintoxicación.

El criterio de priorizar los hidratos de carbono es porque somos frugívor@s y nuestro sistema digestivo está diseñado para nutrirse de frutas y hojas, es decir por un 80% o más de azúcares y es, por lo tanto, la alimentación que mejor nos sienta. Por otro lado, una vez que construimos la casa, ya no necesitamos ladrillos, a no ser por unos pocos de vez en cuando para alguna reparación, por lo que requerimos muy pocas proteínas en la edad adulta (ver capítulo "El mito de las proteínas"); lo mismo las grasas (ver capítulo "¿Leche? No gracias, ya desteté"). Lo que necesitamos es energía y los hidratos de carbono son el combustible celular.

Observando la siguiente tabla podemos darnos una idea de cuales alimentos se adecuan más a nuestra nutrición:


Alimento % de agua % de carbohidratos Suele comerse:
Frutas / Banana
83 - 93 / 76
92
Crudo
Hojas verdes / Verduras
91 - 97
18 - 89
Crudo
Bebidas ligeramente fermentadas
95
92
Crudo
Germinados
70 - 80 40 - 80 Crudo
Leches vegetales
88
40 - 80
Crudo
Alimentos fermentados
60 - 90 24 - 83 Crudo
Frutos secos y semillas / activados 4 - 10 / 85 - 88 11 - 24 Crudo
Deshidratados (Alimentación Viva) 5 - 45 11 - 88 Crudo
Palta 70
5 Crudo
Aceitunas 67 0 Crudo
Hongos 92 5 Cocido
Cereales y legumbres 65 - 73 88 / 70 Cocido
Papa, batata 55 - 78 93 Cocido
Galletas / Panes / Pastas
5 / 40 / 74
88
Cocido
Mieles, siropes, mermeladas
18
95 - 100
Cocido
Manteca, Margarina, mayonesa
15 0 Cocido
Huevos 64 - 74 3 - 13 Cocido
Lácteos fluidos
85 - 88
40 - 53
Cocido
Quesos 30 - 75 0 - 45 Cocido
Carnes rojas, aves, pescados, embutidos 32 - 77 0 Cocido

Aún cuando las hojas verdes tienen bajo porcentaje de hidratos de carbono asimilables, estamos hablando de un porcentaje basado en sólo el 10% del peso total, ya que son muy ricas en agua y en fibra, Su porcentaje en grasas y proteínas es menor al 10% por lo que no nos desbalancean el criterio de 80% hidratos de carbono. A la vez, las fibras, aunque nutricionalmente las excluimos de los hidratos de carbono (porque no las digerimos... en nosotr@s cumplen la indispensable función de escoba), químicamente lo son. Por lo que, tanto literal como funcionalmente quedan incluidas dentro de los tres parámetros de la Dieta 803.

Las bebidas ligeramente fermentadas, tienen muy baja concentración alcohólica, alto potencial probiótico y enzimático; son remineralizantes; aportan vitaminas y antioxidantes (rejuvelac, té de kombucha, kéfir de agua, chichas...
)

Los germinados largos, de una semana, son más parecidos a verduras que a semillas y quedarían cómodamente incluidos. Ahora, los germinados incipientes son alimentos concentrados. Además cabe hacer distinción entre cereales, legumbres y semillas oleaginosas. Los cereales entrarán más cómodamente en la proporción de carbohidratos, sin embargo por su potencial mucogénico es conveniente consumirlos cómo brotes largos o en forma de pasto. A su vez, las legumbres, por su elevada proporción de proteínas y antinutrientes que se inhiben con calor o con un proceso completo de germinación, es conveniente, también, consumirlas sólo cómo brotes largos y en acotada proporción.

El porcentaje de azúcares en las leches vegetales dependerá de la semilla con la que estén hechas. Podemos consumir las que gustemos,
balanceando la cantidad teniendo en cuenta las proporciones de proteína y grasa que nos aportan a la dieta..

La miel de abejas
no es un alimento compasivo. Si en tu transición hacia mayor compasión la seguís incluyendo, mi consejo es que reduzcas su consumo y busques una de producción artesanal donde no les quiten, a las abejas, toda la producción, alimentándolas luego con azúcar, donde no usen venenos para combatir plagas ni ácidos para ahuyentar a las abejas, donde no extraigan veneno de abeja ya que requiere matarlas, donde no maten a las reinas para sustituirlas cada uno o dos años para evitar fluctuaciones en la producción. Los establecimientos industriales se usan temperaturas por encima de los 80ºC. Calentar la miel para envasarla es también una práctica frecuente en productores artesanales, para ello emplean temperaturas difícilmente menores a 50ºC. De los endulzantes vegetales sólo el agave, el jugo de caña prensado en el momento y la estevia son comercializados crudos.

El balance de porcentajes
803 refiere tanto la proporción a lo largo del día, como a la composición de una comida o de cada alimento en sí mismo. Lo deseable es minimizar las fluctuaciones, es decir establecernos dentro de los tres parámetros o cerca la mayor parte del tiempo, en lugar de compensar con una cena de jugos o de sólo agua porque nos atracamos al mediodía.

Lo ideal, por lo tanto, es basar nuestra alimentación en frutas y verduras
, añadiendo con libertad bebidas ligeramente fermentadas, con lo que estaremos holgadamente dentro de los tres parámetros. Eso nos da, además, un margen para agregar a la dieta algunos germinados, algún puñado de frutos secos o leches vegetales, alimentos fermentados y algún deshidratado de cuando en vez. De ese modo obtendremos una nutrición y tránsito intestinal excelentes.

La flexibilidad que permite el criterio basado en porcentajes, nos da las pautas para compensar pequeñas desviaciones o descarrilamientos completos que pudiéramos cometer con nuestra alimentación. Vivimos un tiempo de transición y la mayoría de las personas está sintiendo la necesidad de modificar sus hábitos hacia una dieta y forma de vida saludable. Es común que tomemos conocimiento de corrientes o estilos de vida con los sentimos gran afinidad y se transformen rápidamente en nuestra alimentación ideal, la que difiere en mayor o menor medida, al menos por un tiempo, de la que de hecho conseguimos llevar a la practica.
De ese modo, podemos, si comimos una comida concentrada, es decir con poca agua o todo cocido o mucha proteína o mucha grasa, hacer la siguiente comida sólo de verduras o sólo de frutas e incluso saltear una comida (¡no al sartén; me refiero a ayunar!) y tomar sólo líquidos o agua hasta liberar el canal digestivo.

Si vamos a incluir alimentos concentrados es mejor hacerlo al final del día, en una cena temprana en la noche o al caer la tarde, dejando un mínimo de 3 o 4 horas de digestión antes de acostarnos. De este modo ingeriremos, al empezar el día, jugos de frutas, de hojas verdes o incluso una leche vegetal, luego frutas, más tarde   ensaladas y para finalizar el día algún deshidratado acompañado de vegetales o una ensalada con palta por ejemplo. Así los alimentos más rápidos van primero y los más densos y lentos, tendrán las horas antes de acostarnos y todas las de descanso para completar su digestión sin interferencia.
Otra idea para balancear un plato de transición es comernos una ensalada "sintomática" acompañada de un cereal integral cocido.
La ensalada sintomática es una ensalada sin tomate ^'^; es mi regla mnemotécnica para recordarte que el tomate no combina bien con las féculas y tampoco con las proteínas. Es importante que en la transición y al hacer mezclas vayas aprendiendo y teniendo en cuenta las reglas de la trofología (ver capítulo Trofología).

C
uando lleves una alimentación de transición o cuando balancees tu Dieta 803 con mucha fluctuación, por ejemplo entrando en los parámetros recién a lo largo de toda una semana, pasando días a pura ensalada o a pura fruta, alternados con días de cocidos o alimentos concentrados o cuando compensás la ingesta de alimentos concentrados bebiendo líquidos, es imprescindible que tengas en cuenta que estos deben ir alejados de las comidas. Por ejemplo si comés un paquete de galletitas de 1/4 Kg, deberías tomar un litro de agua, mate, té o jugo. Para no entorpecer la digestión, los líquidos deben ser ingeridos, como mínimo, media hora antes y/o dos horas después de cada comida.

La
Dieta 803 desteje los conceptos básicos de lo que llamo la Alimentación Original Humana (ver capítulo del mismo nombre), es decir la alimentación más energizante, vitalizante y depurativa que podamos llevar. Y te permite gestionar tu alimentación con los alimentos que solías comer, entendiendo como combinarlos y en qué proporciones, e ir modificando tus hábitos a medida que vas aprendiendo nuevas preparaciones de Alimentación Viva.

Sincronización galáctica:
803 da 512000. Estamos a las puertas del fin de la Era profetizado por los Mayas Galácticos para el 21 de diciembre de 2012. Pasaremos de la Era de Pisis a la de Acuario. Es lo que la Astronomía moderna llama la presesión de los equinoccios y sucede cada 5120 años! Entonces la Dieta 803, al ser múltiplo de 5120, representa místicamente un fractal Galáctico tan trascendente para nosotr@s en este momento de la historia de la humanidad. ¡1000 Eras de evolución para la herman·humani·dad!

La Dieta
803, con su criterio de 80% o más de agua, incluye también el camino a la sutilización. Es tiempo de trabajar concienzudamente con sinceridad desde nuestro particular estado de evolución y no saltarnos pasos, pero es importante destapar nuevos paradigmas y desarrollar la consciencia cuántica teniendo conocimiento de que hoy en día y siempre han habido personas que viven sin comer; algun@s tomando jugos, otr@s sólo agua y otr@s ni si quiera eso!

Espero de corazón que la Dieta
803 te ayude en tu camino de sanación y ascensión de concsiencia ♥

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Yin yang nutricional:
Los 4 grupos de alimentos esenciales para nuestra correcta nutrición, mostrando desde en un criterio fisiológico, la proporción que adoptarían en un plato de comida.

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Fructosa: el combustible celular:
En ningún otro lugar vas a leer ésta afirmación
, puesto que es un postulado mío. Acoplado al tema anterior, del mito de las proteínas, un argumento que apoya la dieta basada en frutas y verduras, por la eficiencia en la obtención de energía, es el hecho de que el combustible celular es la Fructosa. La Bioquímica afirma que el combustible celular es la Glucosa, y esto es válido para todos los seres de los cinco reinos: animales, vegetales, hongos, moneras y protistas, puesto que el requerimiento celular es universal. Ésta afirmación hace que se nos escape una sutileza. El almidón es un polímero de glucosa, por lo que la famosa frase "la glucosa es el combustible celular" nos lleva intuitivamente a confirmar la supuesta pericia de componer nuestra dieta mayoritariamente de hidratos de carbono de cadena larga, es decir de cereales, que son de hecho la base de la alimentación humana desde que comenzamos a domesticar la tierra (y la mujer) y nos hicimos sedentarios, hace sólo unos diez mil años. Comodidad que nos valió el inicio del divorcio con la naturaleza (interna y externa) que a su vez dio paso a la cultura (vocablo que se deriva de cultivar) cómo forma de emparchar el vacío interior por el "paraíso perdido". Bien, para metabolizar la Glucosa, en la Glucólisis, que es el proceso metabólico por el cual obtenemos efectivamente energía de la Glucosa, necesitamos convertirla en Fructosa. La Glucosa y la Fructosa son isómeros, es decir compuestos con la misma fórmula molecular pero diferente forma estructural. Ambas son hexosas, es decir azúcares de seis carbonos. La fórmula general de los hidratos de carbono es Cn(H
2O)n, es decir una molécula de agua por cada carbono; así tenemos la fórmula molecular de ambas cómo C6(H2O)6, o lo que es lo mismo C6H12O6. La forma espacial más estable de la Glucosa es un anillo formado por los seis carbonos; representándola de forma plana, obtenemos un hexágono. La forma espacial más estable de la Fructosa es un anillo formado por cinco carbonos y un carbono hacia afuera del ciclo; representada de forma plana la veríamos cómo un pentágono.
El primer paso descripto en la Glucólisis es la fosforilación que añade un grupo fosfato, formando glucosa-6-fosfato, reacción catalizada por la enzima Hexoquinasa. El segundo paso es la isomerización (interconversión) entre glucosa-6-fostato y fructosa-6-fosfato, que es una reacción reversible, pero
es no-espontanea y es necesario acoplarla y mediada por una enzima (glusosa-6-fosfato isomerasa). Resulta que la Hexoquinasa puede fosforilar cualquier hexosa, es decir tanto l Glucosa cómo la Fructosa. Por lo tanto si iniciamos el ciclo con Fructosa, el primer paso será la fosforilación de la Fructosa y nos ahorramos un proceso respecto de si iniciamos el ciclo a partir de Glucosa.
La Fructosa además no requiere de insulina para atravesar la membrana celular, lo que la convierte en alimento asimilable por los pacientes con diabetes, esto explica por qué dicha enfermedad puede ser y de hecho es curada por la dieta original (Alimentación Viva: básicamente compuesta de frutas y verduras crudas). De éste modo, la revolucionaria sutileza en afirmar que en nosotros "la fructosa es el combustible celular" nos restituye la intuición correcta hacia la dieta basada en frutas, puesto que de hecho somos Frugívoros y la Fructosa es el azúcar mayoritario de las frutas. Los médicos prohiben la fruta al paciente con diabetes, pero le cargan de almidón, que se convertirá en azúcar. El Dr. Marx Gerson curó la diabetes al premio Nobel de la Paz Albert Schweitzer con dieta de jugos de frutas y verduras y el Dr Esteve Dulín curó, con dieta de frutas, la diabetes a un nadador, quien volvió a competir y ganar una medalla luego del tratamiento.
Aunque quizás sea más prudente el enfoque del Dr Cousen, quien recomienda un proceso de 21 días de alimentos crudos ipoglucemiantes, es decir sin frutas ni almidones hasta la curación. (Ver Hay Una Cura Para La Diabetes del Dr. Gabriel Cousens).
.

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El mito de las proteínas
¿Acaso viste que a un gorila, toro, elefante o caballo le falten proteínas?Ellos cómo nosotr@s fueron diseñados para alimentarse de frutas y vegetales y de hecho es así cómo consiguen todas sus proteínas (y el calcio!) y su gran fortaleza. Las proteínas son polímeros de aminoácidos y tienen sobre todo función estructural, formando los tejidos del cuerpo. Por eso el momento de mayor requerimiento proteico de nuestra vida es cuando estamos formando el cuerpo.es decir cuando somos bebés (una vez conseguido el tamaño adulto, por cada célula a reponer habrá una por degradar, por lo que hay mucho reciclaje de proteínas). El alimento exclusivo diseñado por la naturaleza para esa etapa de la vida es la leche materna. En todas mis conferencias cuando he pedido adivinar el porcentaje de proteínas en la leche materna siempre obtuve por respuesta que el 100%, el 80%, 50% o l@s más moderad@s dicen el 20%, nadie da en la tecla. Y es que, por un lado la ciencia ha sobreestimado largamente la necesidad de proteínas en la dieta y por otro lado las compañías han insistido mucho en éste punto para promocionar las supuestas ventajas de sus productos a base de carne, lácteos y huevos. La respuesta correcta (insospechada) es que el porcentaje de proteínas en la leche humana es de 0,9% (¡menos del uno por ciento!) .
Las proteínas son los nutrientes más difíciles de digerir y sus metabolitos intermedios son compuestos tóxicos y acidificantes. Las frutas y las verduras tienen una proporción adecuada de proteínas para nosotr@s, incluso los cereales integrales, leguminosas y frutos secos son demasiado proteicos y no deberían formar más que un pequeño porcentaje de nuestra dieta.
De los 21 aminoácidos que conforman las proteínas, 9 de ellos son llamados esenciales, puesto que no se sintetizan ni almacenan en nuestro organismo y debemos ingerirlos con los alimentos. Lo mismo para las vacas o cualquier otro animal; ellos tienen esos 9 aminoácidos en sus tejidos y secreciones ni más ni menos que porque los obtuvieron de sus alimentos vegetales. En otras palabras los animales sintetizamos 12 aminoácidos y los vegetales sintetizan los 21. La "ciencia" reduccionista con sus "sutilezas" de nomenclatura le ha llamado, dejando escurrirse los prejuicios y costumbres, proteína incompleta a la proteína de origen vegetal y proteína completa a la de origen animal. Simplemente al comer diferentes vegetales y frutas conseguimos el total de aminoácidos que necesitamos, además el hígado guarda reservas de aminoácidos hasta por 48 horas y los suministra para la síntesis de nuestras proteínas. Cabe citar que algunos alimentos de origen vegetal si tienen los 21 aminoácidos, cómo es el caso de la quínoa, la espirulina, la maca y el pasto de trigo. Por otra parte las proteínas animales requieren más esfuerzo digestivo y generan mayor toxicidad.
Para construir nuestras proteínas necesitamos degradar las que ingerimos, sea cual fuera su origen. Si los aminoácidos son los ladrillos que construyen las proteínas (que serían las paredes), ingerir proteínas animales equivale a demoler una pared para con sus materiales construir una nueva, mientras que metabolizar una proteína a partir de proteínas vegetales sería más cercano, en nuestro ejemplo, a construir una pared a partir de ladrillos, cemento y arena, es decir mayor eficiencia con menor gasto de energía, menor tiempo requerido y menor generación de residuos. Además es irrisorio pensar que comer músculos ayudará a construir músculos. Así pensaban antiguas culturas bárbaras al comerse el cerebro de los enemigos muertos en batalla pretendiendo de ese modo absorber su inteligencia y poder.
El verdadero peligro de las proteínas es el exceso, de hecho la mayoría de las enfermedades derivadas de las dietas occidentales modernas son causadas justamente por la elevada proporción de proteínas.
Las vitaminas son de carácter proteico y prácticamente sólo encontramos vitaminas en el reino vegetal.
Obtener energía de las proteínas es altamente ineficiente. Cuando comemos un exceso de proteínas obligamos al cuerpo a quemarlas para obtener energía, o bien  almacenarlas para posteriormente ser quemadas. En ambos casos las proteínas deberán ser convertidas por el hígado en carbohidratos o grasas previamente
ya que el cuerpo no puede obtener ATP* a partir de proteínas.
*ATP: Adenosintrifosfato; es energía química, una molécula que sirve de moneda de cambio energético en el organismo.
Demanda hasta un 25% de las calorías de la dieta transformar las proteínas en lipoproteínas.
Para metabolizar ese exceso de proteínas, además de desperdiciar energía se requiere una cantidad extra de micronutrientes. Es cómo si sólo pudieras quemar carbón en tú chimenea, no pudiendo calentar el ambiente quemando leña, entonces tendrías que invertir trabajo sólo para desperdiciar gran parte de las calorías de la leña para convertirla en carbón para luego ser quemado o almacenado. La combustión liberará energía, CO2 y H2O (Dióxido de carbono y agua), es decir que pesará mucho menos el carbón que la leña de la que se hizo. Si tuvieras disponibilidad de carbón y leña en los alrededores de tú cabaña ¿cargarías leña pesada sólo para quemarla afuera, dispensando tú esfuerzo en la tarea y pasando frío, para recién luego llevar dentro el carbón obtenido? ¿No sería más práctico recoger el carbón que pesa menos y ya está listo para meter en la hoguera? Lo mismo sucede con nuestro organismo.

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Ku Klux Klan de la Salud

Venenos blancos que son usados cómo alimentos causando verdaderos estragos en nuestra salud.
Leche y productos lácteos: Sobre los efectos médico-biológicos en la salud ver capítulo ¿Leche? No, gracias ya desteté. Aquí trataré el aspecto kármico subyacente que también impacta negativamente en nuestra salud. Puesto que sin la felicidad de resonar con nuestra natural empatía e inclinación hacia la benevolencia no podemos permanecer sanos.
La industria láctea es un negocio multimillonario y para sostenerlo lisa y llanamente te están mintiendo.
Con justa razón se afirma: "Hay más crueldad en un vaso de leche que en un pedazo de carne". Y adhiero a muchos autores en una controvertida consideración: “Es más peligroso para la salud humana el consumo de lácteos que el de carne”.
¿Cómo se obtiene la leche?
Para que una vaca produzca leche debe estar embarazada. En la jerga de la industria láctea el recinto donde se insemina artificialmente a las vacas se denomina "potro de violación". La vaca es encerrada y un veterinario se pone un guante de látex (¡Hasta el hombro!) e introduce su brazo completo en la vagina de la vaca. Cuando nazca su becerro, para robarle la leche en beneficio (sólo monetario) de l@s human@s, es necesario privarle, a aquel, de su alimento. Será separado de su madre, con desesperación y sufrimiento de amb@s; es sabido que el ferviente instinto materno de protección y el estrecho vínculo con su cría son una constante en la naturaleza. La cría será alimentada con una mezcla líquida e inmovilizada para evitar el desarrollo muscular. Esto le causará una anemia ferropénica, con lo que su "carne" será blanda y pálida y, a los pocos meses de vida, será enviada al matadero, para ser convertida en carne de ternera. Para extender el tiempo y producción de leche (hasta 10 veces lo natural), la vaca es inyectada con Hormona de Crecimiento Vacuno [(prohibida en Europa por cancerígena. Ver documental La Corporación)], que le causa mastitis sus mamas, que a menudo llegan hasta el suelo con forúnculos que supuran pus y sangre, experimentando mucho dolor continuo. La producción de leche merma, de todos modos, por el ciclo natural del destete y la vaca es violada otra vez, separada de su cría otra vez y así varias veces a lo largo de una penosa vida en la que pasará horas enchufada a una máquina que a menudo además de leche, no infrecuentemente arrancará de sus mamas también pus y sangre (tiene 20 mil gérmenes patógenos y 750 millones de células de pus (células somáticas) por litro!). La llamada "vaca lechera", que incluso en la India termina sus días en el matadero (Ver  documental Earthlings), será enviada enferma y exhausta al matadero cómo carne de segunda, tras 4 o 5 años de esta tortura infernal, cuando en libertad habría vivido 20.
Todo ese estrés y adrenalina es consumido por la “humanidad lactante” que paga el karma de la cosificación de la vida con sus tortuosas enfermedades. No es casual que la ingesta de lácteos esté directamente relacionada con el cáncer de mama! ...mejor destetar a tiempo a que nos "destete" el bisturí.

Harinas Blancas: Son altamente mucogénicas. Te recuerdo que con harina blanca y agua formamos engrudo, también llamado cola de trigo, la cual tiene un poder de adherencia 20 veces mayor que la cola vinílica. Al comer harinas blancas (panes, fideos, galletitas, tortas, pastas, pizzas, etc.), e
ste pegamento empasta la vellosidad intestinal, impidiéndonos asimilar los nutrientes de los alimentos, debilitando enormemente nuestro sistema inmunológico.
Ésta mucosa es sustrato y alimento ideal para que se desarrolles parásitos que comen de la energía que debería estar disponible para vos, te debilitan y te enferman.
Los órganos de depuración del cuerpo (hígado, riñón, pulmones) son cómo esponjas. ¿Te imaginás lo difícil que es limpiar una esponja llena de pegamento? Las harinas blancas aportan al cuerpo calorías vacías, requieren mucho esfuerzo de digestión y consumen las reservas de micronutrientes.
Lo mínimo es reemplazarlas por harinas integrales y mejor aún por el grano entero integral, siendo lo ideal relegar los cereales a una acotada proporción de la dieta y consumirlos germinados y crudos, pudiendo utilizarse en preparaciones deshidratadas o fermentadas, leches de semillas, etc.

Azúcar Blanca: Es un psicoactivo de uso legal con el que nos drogamos y drogamos a l@s niñ@s. Tiene efecto ansiolítico y antidepresivo; genera euforia y caries. Es altamente adictivo, alimento del cáncer y altamente acidificante. El azúcar común es sacarosa, un disacárido compuesto por glucosa y fructosa. Al ser desprovisto, en el proceso de refinamiento, de las enzimas, vitaminas y minerales que naturalmente lo acompañan en la caña de azúcar o la remolacha, el cuerpo realiza un esfuerzo enorme para su metabolismo, ya que requiere de todos esos micronutrientes. Al igual que el harina blanca son calorías vacías y combustible celular de absorción muy rápida, por lo que en el momento de ingerirla se genera un pico de glucosa en sangre. La híperglucemia (subidón de energía) se debe al esfuerzo del cuerpo por devolver el equilibrio, equivalente a darle un latigazo a un caballo. Los nutrientes que pasan a la sangre deben ser usados o bien almacenados. La ingesta de azúcar refinado siempre representa un exceso, ya que equivale a agregar un montón de hojas secas a una fogata, ésta arderá por un corto tiempo y luego se extinguirán las llamas. El cuerpo no puede simplemente arder aumentando el calor por lo que deberá transformar el azúcar en grasa, sobrecargando el hígado. Rápidamente vendrá el pico de hipoglucemia (bajón anímico-energético). Éstos picos de concentración de la glucosa en sangre, generan adicción. Pronto no podremos "divertirnos" o pasarla bien sin esa droga, que además genera acostumbramiento y vuelve tosco el paladar por lo que deberemos aumentar la dosis. Esa es la causa por la que muchas personas pierden el gusto por los alimentos naturales, simplemente no les sienten sabor. Así comenzamos a degenerar nuestra alimentación consumiendo todo tipo de productos llenos de aditivos químicos.
Podés empezar sustituyéndola por hojas de Estevia (Hierba dulce) que además de endulzar es una planta medicinal y ayuda a regular la glucosa en sangre. Es además no-calórico, sin las desventajas de los edulcorantes artificiales (aspartamo, acesulfame k, etc) que son cancerígenos
, Frutas pasas, con las que podés elaborar una miel hidratándolas en y procesándolas con agua o Miel de ágave. Otros endulzantes naturales pero que han pasado por procesos calientes que han destruido sus enzimas son: estevia en polvo o extracto, azúcar integral, panela (también llamada chancaca, rapadura, azúcar mascabo), melazas, arropes, siropes, miel de cereales... es interesante el hecho que los cosechadores de caña de azúcar, a pesar de pasarse la jornada masticándola, presentan un índice normal de glucemia en los análisis de sangre.
Lo ideal es plantear una estrategia para salir de la adicción y poder volver a disfrutar del exquisito sabor de las frutas y alimentos vegetales al natural. A tal fin, un proceso efectivo es pasar 7 días de dieta vegana, cruda, sin féculas ni frutas, con abundancia de hojas verdes en forma de ensaladas y jugos. (Más sobre el azúcar: Ver libro Sugar Blues.)

Arroz blanco: Aunque no posee gluten, así mismo es perjudicial para la salud, es menos nutritivo que el arroz integral, y contiene menos vitaminas y minerales, como el magnesio. Es hiperglucemiante, por su bajo contenido en fibra, se convierte rápidamente en glucosa, es decir genera picos en el nivel de azúcar en sangre. Está asociado a un aumento del riesgo de contraer diabetes tipo 2. El arroz integral, gracias a la fibra, genera mayor saciedad.

¿
La sal de la vida o sal asesina?: La sal marina, sal negra, sal de flor y sal del Himalaya, son algunas sales naturales, todas tienen la misma exacta proporción de minerales que nuestro plasma sanguíneo (84 minerales esenciales en contraposición con sólo dos elementos en la sal refinada) esto se debe simplemente a que la vida se originó en el mar. Otra opción es la “sal vegetal” obtenida de tostar y moler algas de mar. Todas estas sales naturales son alcalinizantes. El consumo de sal refinada es causa de diversas enfermedades tal cómo hipertensión, gota, esclerosis, celulitis, aumento del ácido úrico, cálculos en hígado y riñones, osteoporosis, artritis; es acidificante. Se utilizan químicos para blanquearla, y antiaglutinantes cómo el silicoaluminato de sodio que es causante de Alzheimer.
Es importante no cocinar la sal ni el aceite, sino agregarlos al final de la preparación y disolver la sal marina antes de agregarla, ya que si la añadimos en forma sólida gran parte no se llega a ionizar y eso nos da sed que es un síntoma de envenenamiento. La sal marina puede ser evaporada al sol o por hervor, lo ideal sería averiguar cual es la procedencia y método de evaporación y elegir la que no ha pasado por calor y constatar que no tenga proceso de refinamiento.
Otra opción es salar con agua de mar, incluso se pueden cocer alimentos en agua de mar. Hay que tener en cuenta la dosis. En un litro hay 35 g de sal marina. La dosis recomendada por la OMS es de 2,5 a 6 g/día, eso lo encontramos en 70 y 170 ml de agua de mar respectivamente. Una cucharadita de sal representa 5 g que los encontramos en 140 ml de agua de mar. (También hay variación de concentración de sales entre diferentes mares y conviene averiguarlo antes. Averiguar también si la presencia de contaminantes en el lugar de donde se extraerá supera los máximos recomendados).
Todas las células de todos los organismos regulan la presión osmótica con sodio, es decir que los alimentos naturalmente tienen sal y no es necesario añadirla. Salar y condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones culinarias y combinación de sabores inhibe el centro de saciedad llevándonos a comer de más, por lo que
combiene hacer un uso moderado incluso de sal natural. Sin embargo como descubió el Dr. René Quintón, beber agua de mar isotónica, ayuda a la desintoxicación del organismo y a contrarrestar los efectos de la dieta equivocada y el medioambiente contaminado, sobre todo por su contenido en magnesio y oligoelementos.
Para preparar agua de mar isotónica:
Mezclar 1 parte de agua de mar con 3 de agua dulce.
Para prepararla a partir de sólidos marinos (sal marina), agregar 9 g de sal por litro de agua dulce.

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¿LECHE? No, gracias, ya desteté
Qué tremenda locura hemos estado haciendo dando leche de vaca a
CUANDO TOMÁS LECHE sos cómplice de una atrocidad nuestros hijos! La naturaleza diseña con presición la leche con una composición específica para cada mamífero y este alimento vital, pasa de la madre a la cría sin si quiera entrar en contacto con el aire. Hemos estado creando pandemias, dinamitando nuestra salud al caer en la trampa del sabor y la publicidad. La industria láctea es la que más dinero invierte en publicidad, alcanzando el 40% de sus ingresos!
El deterioro que causan los lácteos en la salud está largamente
demostrado y documentado. (Ver Comité de Médicos por una Medicina Responsable www.pcrm.org; Libro Your Life in your hands de Jane Plant... por citar algunas fuentes)
Holanda y Suiza son los países Nº 1 en consumo de lácteos y son por correlación también los países Nº 1 en casos de Osteoporosis, Diabetes y Cáncer. Luego viene Estados Unidos y así siguiendo la lista con una correlación estadística implacable. Por contrapartida en China donde tradicionalmente no se consumían lácteos la Osteoporosis es una enfermedad rara llamada "la enfermedad de la mujer rica", siendo éstas  las únicas que consumían lácteos importados. La misma correlación siguen los casos de Diabetes y Cáncer.
El 90% de las proteínas contenidas en la leche es Caseína que en la industria es utilizada cómo pegamento, esto hace de los lácteos un eficaz medio de empastamiento de los intestinos, obstruyendo la vellosidad intestinal, impidiendo de esa forma absorber vitaminas y otros nutrientes y dando sustrato y alimento a multitud de parásitos.
Las hormonas de la leche vacunas, planeadas para el crecimiento de una cría 4 veces más acelerado que en l@s human@s, sumadas a las  añadidas artificialmente para aumentar la producción, causan toda clase de desbarajustes hormonales, afectando la tiroides y las mamas.
Los lácteos son altamente mucogénicos. La mucosa que generan en los intestinos predispone a todo tipo de infección de mucosas cómo infecciones de oído, resfríos, y sus enfermedades relacionadas. 
Tod@s somos intolerantes a la lactosa, en mayor o menor medida el cuerpo lo manifiesta con alergias, dispepsia, flatulencias u otras patologías. Jamás ha existido en la naturaleza un mamífero que nunca destete y mucho menos que se alimente de la leche de otra especie. A los 3 años de edad dejamos de producir lactasa, la enzima que, cuando bebés, nos permite digerir el azúcar mayoritario de la leche, la lactosa. La lactosa sin lactasa disponible, fermenta, aumentando la acidez y dando energía a hongos, parásitos y células cancerosas.
La leche de vaca y los productos lácteos son altamente acidificantes (al contrario de la leche humana que es, para la/el bebé, levemente alcalinizante), ya que tienen un azúcar indigerible y un alto contenido de grasas y proteínas que han sido sometidos a altas temperaturas. La respuesta orgánica es lixiviar calcio de huesos y dientes para verter carbonato de calcio en la sangre y regular el pH, manteniendo así la homeostasis interna. Por último, el fósforo está implicado en el mecanismo de absorción del calcio; la leche humana tiene 87% más calcio que fósforo, mientras que la leche vacuna sólo tiene 30% más calcio que fósforo; la diferencia es también saldada, en el metabolismo, por el calcio preexistente en huesos y dientes. El Calcio de la leche no sólo no se absorbe sino que forma cristales en los órganos de filtración, riñones, hígado) y calcificación extracelular con el consiguiente entorpecimiento de la función celular que a su vez se halla con déficit de calcio.
El factor de crecimiento epitelial (EGF) es una proteína natural presente en la sangre, que actúa como mediadora de la comunicación celular y tiene capacidad mitogénica (genera mitosis), es decir que hace que las células se reproduzcan.
El EGF humano (EGFh) está modulado para hacer crecer al/a la bebé de 3 kg en su nacimiento a 10 kg en 1 año, es decir unas 3,3 veces su peso inicial.
El EGF bovino (EGFb) está modulado para hacer crecer al becerro de 36 kg en su nacimiento, hasta 500 kg en 1 año, es decir unas 13,9 veces su peso inicial.
La comparación entre ambos factores sería:
EGFb/EGFh = 4,2
Es decir que el EGFb genera un crecimiento, respecto del EGFh, de más del 400%! Esta sobreestimulación de la proliferación de células nos predispone a la generación de cáncer.

Las hormonas de la leche interfieren con el correcto funcionamiento de nuestro sistema hormonal.
Enfermedades relacionadas por el consumo de lácteos: Arteriosclerosis; Angina de pecho; Arritmias; Artritis; Osteoartritis; Osteoporosis; Anemias; Linfomas; Asma; Bronquitis; Otitis; Amigdalitis; Sinusitis; Diabetes; Urticarias; Dermatitis; Anafilaxis; Lupus; Alergias; Cáncer de próstata, de pulmón, de mamas, de ovarios, testicular, de Páncreas, de estómago; Síndrome de intolerancia a la lactosa; Estreñimiento crónico; Dolores abdominales; Fístulas anales; Sangrado gastro-intestinal; Síndrome de Mala Absorción; Diarreas; Colon irritable; Ulceras gástricas y duodenales; Enfermedad de Crohn; Impactación fecal; Colitis Ulcerativa; Candidiasis; Autismo; Migraña; Esclerosis múltiple; Enfermedad de Lou Gehrig; Dificultad de aprendizaje; Cataratas; Acidosis láctica; Fatiga crónica; Pre-eclampsia; Disturbios del sueño; Enuresis (mojar la cama); Infertilidad en la mujeres; Enfermedades Renales (nefrosis); Listeriosis; Tuberculosis; Salmonelosis; Yersenia; Fiebre tifoidea; Colitis; Difteria; Fiebre escarlatina; Gastroenteritis; Cólera; Poliomielitis; Hepatitis; Infección del virus de la leucemia bovina; Encefalopatía Espongiforme (vacas locas); Brucelosis...
(Ver www.pmministries.com/ministeriosalud/Leche/Desventajas/peligrosindex.htm)
Contaminantes que contienen los lácteos: Pesticidas; Hormonas; Antibióticos; Metales; Detergentes; Micotoxinas; Dioxinas...
La leche tiene opiáceos y es altamente adictiva, de ese modo la naturaleza se asegura que la cría mame y se quede cerca de la madre, retrasando su instinto de ir a explorar el mundo para cuando crezca lo suficiente como para cuidarse sola. En nuestra sociedad, los lácteos cumplen la función de adormecernos y atontarnos lo suficiente como para aceptar las injusticias y atrocidades diseñadas por los reyes del dinero. Con una pizza en la panza, la revolución siempre podrá esperar un poco más... hasta que ya no haya tiempo ni nada por salvar. De pronto sentimos el impulso de sanar nuestras vidas, de hacer lo necesario para solucionar nuestros problemas, realizarnos y ser felices...  pero la ansiedad nos lleva al queso y de ahí a la apatía, ahora el plan se ha transformado en sobrevivir a la digestión.

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Viabilidad Nutricional de la Dieta Vegana
La Academia de Nutrición y Dietética (Ver www.eatright.org), fundada en 1917, que cuenta hoy con más de 50.000 profesionales de la nutrición, dice acerca de la dieta vegana (la cual excluye todo tipo de carnes, lácteos, huevos y miel):
"La dieta vegana bien planificada es saludable y nutricionalmente adecuada para todas las etapas de la vida, incluyendo embarazo, lactancia, infancia, adolescencia y para deportistas, y puede proveer beneficios para la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades".
Debemos comprender que lo caprichoso, extremista e incluso peligroso es aferrarse al paradigma imperante y no conseguir asomarse siquiera por encima de los muros de las costumbres y puntos de vista.
Vivimos en el extremo de la artificialidad y la inconsciencia...

En el Reino del Revés:
El paladar comanda la dieta.
Despilfarramos los tesoros de la Naturaleza para satisfacer el deseo y escapar del miedo.
En la carrera de producción y consumo consumimos también nuestra propia vida.
En EEUU el tratamiento médico es la 3ª causa de muerte evitable.
En Argentina y Uruguay, primeros consumidores de carne del mundo (72 kg/hab/año) las muertes por enfermedades relacionadas directamente con la dieta a base de carne, tal cómo cáncer y enfermedades cardiovasculares son, por supuesto, también las que encabezan las estadísticas. Apesar de eso tenemos una ley nacional que obliga a suplementar el harina con hierro, porque adiviná qué: la carne causa anemia.
Finlandia, Dinamarca y Suiza, países que encabezan el consumo de lácteos, son también Nº 1 en enfermedades directamente relacionadas con la ingesta de los mismos, tal cómo cáncer de mama, ovario y próstata, diabetes y osteoporosis, porque, entre otros efectos, adiviná qué: la leche descalcifica.
Nos acostumbramos a padecer numerosas enfermedades a lo largo de la vida, a tomar fármacos de la cuna a la tumba y que nos llegue la muerte a los 70.
Nos acostumbramos también a la infelicidad y la injusticia, la destrucción ambiental y a que mueran de hambre dos personas por segundo.
No es sorprendente, entonces, que nos resulte extremista e incomprensible la elección de la dieta vegana, estilo de vida frecuentemente motivado por sentimientos altruistas, ecologistas y de compasión. Pero veamos cómo es viable al tiempo que altamente deseable desde el punto de vista de la salud.
Si miramos con atención, las contradicciones y fisuras del sistema se ven por todos lados.
Somos primates, frugívor@s, tenemos el pulgar oponible justamente para trepar a los árboles, tomar y pelar la fruta, la cual contiene las exactas proporciones de nutrientes que necesitamos, antioxidantes, carbohidratos de fácil absorción, vitaminas, enzimas, minerales y una pequeña y adecuada cantidad de proteínas y grasas esenciales. Ver capítulo El mito de las proteínas y Comparaciones Fisiológicas).

El exceso de proteínas es altamente acidificante y tóxico abriendo el terreno para toda clase de enfermedades cómo cánceres, artrosis, gota... y agota... la energía del organismo... Por eso incluso los animales carnívoros, quienes tienen el ácido clorhídrico estomacal 2000% más concentrado que el nuestro, viven considerablemente menos que los no-carníoros.
Las proteínas que no usadas para construir tejidos, deben ser quemadas cómo combustible, lo cual es altamente ineficiente y genera muchos residuos metabólicos. Se usan sólo los aminoácidos glucogénicos, que deben ser convertidos en glucosa antes de poder obtener energía de ellos.

Somos la humanidad lactante ¿Será por eso tanta inmadurez?
La leche de vaca tiene 1000% más caseína (
uno de los causantes del cáncer de colon) que la leche humana (además forma coágulos mucho más duros y difíciles de digerir.) y la vitamina B12 es sólo la quincuagésima parte (cincuenta veces menos) de la cantidad encontrada en la leche humana. (Ver capítulo ¿Leche? No, gracias, ya desteté).

El problema con el científico de la medicina mercantil, es que nunca contempla, siempre está experimentando; se han quedado <doble ciego> una por el dinero y otra por el capricho. Deberíamos comprender que no sólo es ciencia la investigación, lo activo, racional, yang, el método hipotético-deductivo que conduce muchas veces a resultados falsos, sesgados por los puntos de vista (ad-hoc), sino también la observación pasiva de lo que empíricamente (en la práctica) funciona. Y lo que funciona desde siempre, aún antes que la mente humana estuviera ahí para intentar explicarlo, es la Naturaleza.

Veamos por un momento un archivo olvidado de la historia médica.
En 1952, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, el Dr. Ramón Carrillo, primer Ministro de Salud de Argentina,
implementó un plan de salud elaborado con el asesoramiento de la Asociación Naturista de Buenos Aires (naturismo es sinónimo de vegetarianismo); su fundador el Dr. Juan Esteve Dulin, bautizó al plan como Epidemia de Salud, que constaba, entre otras cosas, de divulgar en radios y diarios los beneficios de comer sin carne (de esa época data el libro “1000 recetas sin carne” de Blanca Cotta, famosa cocinera argentina) y la necesidad de que en cada comida hubiera algo crudo. Esto último debido al conocimiento de los trabajos de Dr. Kouchakoff sobre la leucositosis postprandial, quien descubrió que todo alimento cocido causa un aumento repentino de los glóbulos blancos en sangre (respuesta al ingreso de cualquier patógeno o agente extraño al organismo) después de la digestión, lo que demuestra que nunca nos adaptamos a la alimentación caprichosa (cocinada). La carne cocida genera la respuesta más violenta evidenciando el estado de envenenamiento. Los alimentos que naturalmente nos apetecen crudos, debido a nuestra constitución biofísico-espiritual son las frutas, verduras y semillas tiernas. El Plan Carrillo consistía también en dar dieta vegetariana en los hospitales. El resultado fue que en pocos meses cerraron clínicas y hospitales, entre ellos el Hospital Santojani, por falta de enfermos. A causa (más que a pesar) del abrumador éxito, el Dr. Carrillo fue defenestrado y perseguido debiendo exiliarse en el extranjero, el Plan fue erradicado y pronto olvidado y borrado de la historia. Con lo cual a pocos meses las cosas volvieron a la normalidad, es decir, los hospitales volvieron a verse colapsados, abarrotados de enfermos.

Animate a asomarte por encima de tus paradigmas y a experimentar! Viví más, viví mejor, comiendo frutas y vegetales! Somos compasiv@s por naturaleza. Sanar la contradicción espiritual que conlleva contradecir nuestra empatía natural por el viejo mito del “mal necesario” de matar para comer, te devolverá mucha energía y felicidad!

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Vitamina B12Vitamina B12
Resulta un desafío argumentar sobre un tema que carece de investigaciones concluyentes; confío que el presente artículo será un feliz aporte para la comprensión y la toma de decisiones.
La vitamina B12 es presentada cómo un peligro potencial de la dieta vegana, desalentando a las consciencias emergentes a dar ese gran paso hacia la salud, la coherencia interna y la ética. Que oficialmente se citen, cómo fuentes confiables, sólo las de origen animal es usado cómo argumento para acusar a la dieta vegana de carente, inviable y antinatural. Evidentemente se está pasando por alto el hecho que los productos lácteos son fortificados con vitaminas, hierro e incluso calcio!, el harina enriquecida con hierro y vitaminas B1, B2, B3 y B9 y la sal enriquecida con yodo. Por supuesto estos criterios responden a la dieta de la mayoría. Simplemente están leyes están obligando a la industria a emparchar las carencias más evidentes de la dieta convencional cárnico láctica. De las 35 toneladas al año de vitamina B12 producidas por la industria, el 95% es inyectada al ganado! con lo cual, quienes aún consumen carne y/o lácteos, también llevan una dieta suplementada con vitamina B12. Resulta interesante observar que, a pesar de esto, una de las preguntas más frecuentes que recibe un/a vegan@ sigue siendo “¿De dónde obtenés el hierro?”. Con la dieta vegana obtenés el hierro naturalmente del reino vegetal al igual que el toro, el gorila y el elefante; para saber de donde obtiene el hierro quien lleva la dieta convencional nada más elocuente que citar literalmente lo que puede leerse en el dorso del  paquete de harina de trigo “Favorita” (con "Nutri Hierro") de industria argentina:
"¿Por qué Nutri Hierro? Porque es un hecho que la falta de hierro es una de las carencias nutricionales más comunes en nuestro país, Favorita fortifica toda su línea con una mayor proporción de hierro a la requerida por la ley 25.630 logrando de esta manera cubrir el 50% de los requerimientos diarios de este mineral. Ahora con Favorita, además de amor, llevás toda la nutrición a la mesa."
Recordemos que Argentina es el país Nº 1 de consumo de carne, con unos 72 kg/habitante/año. Recordemos que es también el país que encabeza las estadísticas en causas de muerte relacionadas con la carne cómo son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
Si la consciencia ética y alimentaria fuera más extendida, habría sin duda una normativa que obligaría a suplementar con B12 muchos de los productos alimenticios manufacturados.

Lo cierto es que no hay investigaciones que reflejen que la población vegana presente mayor riesgo de manifestar carencias de vitamina B12; único nutriente en tela de juicio. Si bien la población vegana presenta menores índices de B12 en los análisis clínicos, podrían estar de hecho, necesitando mucho menos que el resto. La dosis diaria recomendada y el rango de concentración “normal” en sangre fueron estimados en personas que llevan el estilo de vida y dieta convencionales, que viven enfermando, tomando remedios y recibiendo tratamientos médicos y con una expectativa de vida promedio de 70 años. Resta por estudiar cuales son los valores <saludables>. Así cómo l@s vegan@s presentan menores niveles de B12, también presentan menor incidencia de las patologías relacionadas con su carencia. Se ha demostrado, así mismo, que cuando baja la ingesta en la dieta aumenta el índice de absorción y también las evidencias muestran que hay mayor producción de vitamina B12 , por las bacterias en simbiosis en el intestino de personas veganas que en el del resto de la población.
Resulta interesante añadir que a mayor ingesta de proteínas y grasas (Dietas con productos animales) mayor necesidad de B12 y a mayor ingesta de ácido fólico (Dietas ricas en hojas verdes) menor demanda orgánica de B12.

El consenso social sobre la importancia de los suplementos vitamínicos no es natural ni casual sino creado ex profeso por la industria farmacéutica (la más rentable del Mundo), mediante incontables millones invertidos en publicidad y control (Ver La mafia médica de Ghislaine Lanctôt).
Hay un par de patéticos e incompasivos estudios de experimentación animal que empero cabe mencionar.
En una oportunidad se alimentó un grupo de ratas con basura y a otro con pan blanco al que se le añadieron todas las vitaminas conocidas. El primer grupo vivió y se desarrolló en forma saludable mientras que del segundo murieron todos los individuos en corto tiempo.
En otra oportunidad se alimentó a un grupo de ratas con cereales de desayuno; sí, justamente esos fortificados, entre otras cosas, con B12. A un segundo grupo se los alimentó solamente con la caja de cartón de dichos cereales y a un tercer grupo se lo mantuvo en ayuno sólo con agua. El primer grupo en morir fue el que se alimentó de cereales, el que ayunó vivió considerablemente más y el que comió cartón se desarrolló de forma normal; sin palabras.

Podemos observar etnias y culturas que ostentan una rebosante salud y longevidad y veremos que, invariablemente, llevan una alimentación siempre cercana a las bases de la Higiene Natural, es decir eminentemente vegana y cruda. Cómo es el caso de l@s hounzas, un pueblo que vive aislado en medio de los Himalayas desde hace más de 2000 años, llevando una alimentación predominantemente vegetariana, casi siempre en crudo y viviendo casi exclusivamente de frutas. Los hombres pueden ser padres a los 90 años y las mujeres conservan su figura y fertilidad a edad avanzada y parecen 20 años menores. Nadie muere antes de los 100 años, edad a la que trabajan a la par de l@s jóvenes. Sin embargo la industria médica ha de creer que muy probablemente estén sufriendo, sin saberlo, grave deficiencia de B12 y tal vez quieran salir corriendo a “informarles”, “alertarles” y, por supuesto, ¡Venderles! sus suplementos vitamínicos... Afortunadamente l@s hounza son felices y analfabet@s, y además de desconocer las enfermedades y vivir una larguísima vida con una expectativa mayor a los 120 años, también desconocen el dinero. Un dato a colación es que el árbol y fruta nacional hounza es el damasco, que es su alimento principal sobre todo en los meses fríos. Les es común terminar un almuerzo comiendo de 30 a 50 semillas de damasco cómo postre. Se descubrió en la semilla de damasco la vitamina B17 (Laetril). Su molécula está formada por dos unidades de glucosa una de benzaldehído y una de cianuro. En presencia de Beta-glucosamidasa, una enzima abundante en las células cancerosas y escasa en el resto del organismo, se disocia liberando el cianuro y el benzaldehído que son dos potentes venenos y que al actuar en conjunto multiplican su acción por 100, destruyendo la célula. Luego la Tiosulfato-cianuro-azufre-transferasa (Rodanasa) neutraliza el cianuro y lo transforma en subproductos no tóxicos que nutren el organismo; ésta enzima no está presente en las células cancerosas, pero abunda en el resto del organismo. Se puede tratar el cáncer comiendo de 3 a 5 semillas de damasco bien masticadas cada hora durante las horas que se esta despiert@ pudiendo observar mejorías un unas pocas semanas... A pesar de haberse reportado casos de curación del cáncer usando vitamina B17, no sólo se prohibió su uso sino que, curiosamente, ¡También se prohibió su investigación!
Los referentes son incontables, sólo por comentar uno mas citaré los Eicosanoides, unas superhormonas que controlan todas las funciones celulares y que, por lo tanto, su regulación permitiría curar todas las enfermedades, dejando obsoletos los medicamentos y tratamientos médicos. Su descubrimiento valió el Premio Nobel de medicina en 1982, sin embargo, parecieran haber pasado al olvido. ¿Por qué? Porque a pesar de haberse invertido millones en conseguir un fármaco capaz de regular su producción nunca se tuvo éxito y, por contrapartida, se comprobó que pueden regularse mediante la dieta. Ya que esto no es para nada rentable, no son, por consiguiente, un tema popular.

¿Entonces es todo un fraude y con nuestro veganismo estamos libres de peligro? ¿Estamos obteniendo tanta B12 en nuestra dieta cómo l@s hounza? La respuesta a ambas preguntas es que probablemente no. Mí intención es presentar la problemática, señalando la importancia de realizar cambios en nuestra dieta y hábitos, aportar nuevas hipótesis y en todo caso la necesidad de nuevas exploraciones científicas, así cómo dar herramientas para que cada un@ decida si suplementará o no su dieta con vitamina B12.

¿Qué es la vitamina B12?
Pertenece al llamado <Complejo B>, inicialmente se las denominaba <Vitamina B>, luego se descubrió que eran un conjunto de vitaminas hidrosolubles con funciones similares, formado principalmente por Tiamina (B1), Riboflavina (B2), Niacina (B3), Ácido Pantoténico (B5), Piridoxina (B6), Biotina (B8), Ácido Fólico (B9) y la Cobalamina o Vitamina B12, que son a su vez un conjunto de compuestos (corrinoides) con estructura y función similar. Es la vitamina más compleja y de más compleja absorción (cómo veremos más adelante), la única sustancia biológica que contiene Cobalto y con una demanda orgánica en el orden de los microgramos, es decir mil veces menos que el resto de las vitaminas. Al aislarla cristaliza cómo un compuesto rojo que contiene cobalto y fósforo. En la naturaleza no encontramos una vitamina B aislada del resto lo que nos sugiere que en los alimentos que contienen vitaminas del Complejo B debe haber también B12.
La cantidad diaria utilizada en muy pequeña y por contrapartida el hígado almacena reservas para muchos años, incluso décadas.

En la naturaleza ¿Quien la fabrica?
Ninguna planta o animal es capaz de fabricar vitamina B12; esta es producida por bacterias presentes en el suelo, el agua (dulce y salada), en la superficie de las frutas y las verduras, en simbiosis radicular con las plantas y en simbiosis intestinal en los animales, incluido el animal humano. En condiciones normales, las bacterias, presentes en nuestra flora intestinal, la fabrican para nosotr@s en cantidad suficiente y en el sitio adecuado. Se ha demostrado que la flora bacteriana bucal también produce B12, sin embargo no se ha estudiado si es activa. Lo que sí sabemos es que la flora benéfica repoblará la boca en ocho días, mientras que la flora patógena lo hace en ocho horas, por lo que resulta imprescindible abandonar el uso de dentífricos fluorados y adoptar estrategias de higiene naturales.
Gran parte de la vitamina B12 excretada es reabsorbida en los intestinos, por lo que puede ser reutilizada una y otra vez.

Las “autoridades” médicas informan que en los alimentos vegetales (con los métodos actuales) no encuentran cantidades significativas de B12, lo cual no significa que no haya.

¿Qué funciones cumple?
Está implicada en la síntesis y crecimiento celular, síntesis y regulación de ADN, mielinización de las neuronas, metabolismo de ácidos grasos y aminoácidos, regeneración del ácido fólico, formación de glóbulos rojos en la médula ósea y en la producción de energía.
En la forma de metilcobalamina cataliza la reacción que convierte la homosisteína en metionina y en la forma de 5-desoxiadenosilcobalamina cataliza la conversión de L-Metilmalonil CoA a Succinil CoA.
El papel que desempeña respecto del sistema nervioso, despierta mí reflexión intuitiva sobre innumerables grandes genios de la humanidad tal cómo Einstein y Da Vinci que eran vegetarianos, a los que, según parece, les funcionaba muy bien el cerebro. Por su intervención en la síntesis de eritrocitos, su carencia es causa de anemia. Ahora bien, sabemos que la anemia es una enfermedad harto común en la población; siendo que el veganismo es muy poco común, se deduce que la anemia es consecuencia de la alimentación omnívora, de hecho muchas personas que siempre la han padecido se curan al pasarse a una dieta vegana. Por otra parte debido a que, cómo veremos, es de vital importancia la correcta digestión y tránsito intestinal para su absorción y dado que la dieta convencional genera putrefacción, mucosa, toxemia, constipación, etc., la realidad demuestra todo lo contrario a lo que se afirma: la alimentación omnívora presenta mayores riesgos de carencia de vitamina B12 que la dieta vegana.

¿Cómo se absorbe?
Dado que es una molécula muy grande necesita formar complejos con otras moléculas para resistir la digestión, atravesar la membrana intestinal y viajar por el torrente sanguíneo. La Cobalamina está unida a las proteínas de los alimentos; se libera por la acción del ácido clorhídrico y la pepsina. Una vez liberada, forma un complejo con las proteínas ligadoras R (R), tales cómo haptocorrinas y cobalofilinas, que son glucoproteínas secretadas en la saliva y el estómago. Mientras tanto el denominado Factor Intrínseco (FI) es secretado, luego de una comida, por las células parietales del estómago. La B12 y el FI tienen muy baja afinidad a pH ácido. El complejo R-B12 se disocia en el duodeno por la acción de las proteasas pancreáticas que disuelven parcialmente la Proteína R; La B12 se une entonces con gran afinidad al FI. El FI no es atacado por las proteasas. La B12 secretada por el hígado también se une al FI formando el ciclo enterohepático. El complejo FI-B12 resiste la digestión a lo largo del intestino delgado y se une a un receptor específico en la membrana mucosa del íleon terminal. Se absorbe por endocitosis; éste receptor no se une a análogos de la vitamina B12 que son de estructura similar pero no presentan actividad biológica en human@s. Es transportada por el torrente sanguíneo unida a la proteína plasmática Transcobalamina II (TII). El complejo TII-B12 es introducido por proteínas receptoras de transcobalamina y disociado por lisozimas dentro de las células de la médula ósea y de las células hepáticas dónde se une a la Transcobalamina I (TI), formando el complejo TI-B12 que es la forma en que es almacenada en hígado y tejido muscular.
Hay también una absorción pasiva, a altas dosis (desde 1 mg), donde sin FI, pequeñas cantidades pueden ser absorbidas en la boca y hay también evidencias de absorción duodenal.
Por lo expuesto se entiende que se requiere un correcto funcionamiento del aparato digestivo para que la vitamina B12 sea absorbida. Se requiere así mismo que el pH sea neutro y deben estar presentes iones de calcio (Recordemos que la alimentación cárnico láctica es acidificante y descalcificante).
La absorción es limitada, cercana a los 2 μg/día.

Síntomas de carencia
Puede causar patologías hematológicas, neurológicas e intestinales.
La deficiencia es causada más por un dañado, cuando no estropeado, mecanismo de absorción que por ausencia en la dieta.
Por déficit de B12 se interrumpen las vías metabólicas donde esta cataliza la conversión de homocisteína a metionina y de metilmalonil CoA a Succinil CoA, provocando homocisteinuria con aciduria metilmalónica, acumulándose, de esta forma, homocisteína y ácido metilmalónico en sangre y por lo tanto también en orina, lo que puede devenir en infarto cerebral y ataques cardíacos (aunque estos son también causados por arteriosclerosis y envejecimiento). El resto de los síntomas, incluida la anemia, pueden ser causados por y son indistinguibles del déficit de folato (B9), tales cómo palidez, fatiga, baja energía, palpitaciones, infección de las vías respiratorias, hormigueos en las extremidades, entumecimientos, alteraciones de la vista, perdida de memoria, alteraciones del sueño, pérdida del equilibrio, confusión, alucinaciones llegando a la demencia, diarrea, incontinencia urinaria, impotencia, inflamación del tubo digestivo, garganta y lengua, irritación y enrojecimiento de la piel, irritación de la lengua, zumbido en los oídos, fiebre, dolor de cabeza.
En los bebés la sintomatología se presenta rápidamente cómo inapetencia, pérdida de energía e irregularidades en el crecimiento.

Factores que disminuyen o destruyen el contenido en los alimentos o bien dificultan o destruyen los mecanismos de absorción y síntesis interna o bien incrementan las necesidades orgánicas de vitamina B12
Sabemos que los animales vegetarianos obtienen B12 suficiente de la interacción con su entorno y de la producción interna de bacterias en simbiosis en sus intestinos. Sabemos que nosotros somos biológicamente frugívoros y, por lo tanto también deberíamos obtener suficiente B12 llevando una dieta vegana. Hasta aquí lo “que debería suceder”, veamos por qué esto podría no estar sucediendo...

La producción agrícola moderna se preocupa más por la cantidad y tamaño de las frutas, vegetales y semillas que por su capacidad nutritiva e incluso su sabor. Si analizamos el contenido de vitaminas y minerales, observaremos una disminución progresiva a lo largo de las últimas décadas, debido principalmente al uso de agrotóxicos, fertilizantes químicos, transgénicos, monocultivo, abandono de rotación de cultivos, uso de maquinaria agrícola (por compactación de suelos y afectación negativa de la microflora bacteriana), etc.
Recientemente se está investigando la fertilización de cultivos de oleaginosas con Cobalto (Co). Sabemos que el Co es precursor de la vitamina B12 y se ha demostrado la relación directa entre la disponibilidad de Co en el suelo y el contenido de B12, formación de leghemoglobina (Una hemoproteína fijadora de O2 presente en los nódulos radiculares de las leguminosas) y la capacidad de fijación de Nitrógeno atmosférico (N2) por parte de las bacterias nitrificantes, tales cómo Nitrobacter, Nitrosomonas y Rhizobium.
Investigadores de la Texas A&M University estudiando el Síndrome de Fracaso en Prosperar Postdestete o PFTS, en terneros, encontraron que el Glifosato anula la biodisponibilidad del cobalto.
Hay una relación directa entre el empobrecimiento de los suelos y la disminución del contenido de B12 en los vegetales que consumimos.
La visión materialista, dualista y reduccionista de la ciencia, busca siempre principios activos e intenta aislarlos, olvidando la importancia de la sinergía o interacción de elementos y energías. Lo mismo que la medicina intenta alimentarnos con vitaminas industriales, se ha cometido el error por largo tiempo de agregar al suelo fertilizantes químicos y sólo los elementos de los que se conocía su efecto; hemos añadido por décadas, principalmente Nitrógeno, Fósforo y Potasio, tres elementos de entre decenas que son necesarios, entre macronutrientes, micronutrientes y nutrientes traza. En su lugar, deberíamos
abonar con materia orgánica (manteniendo a la vez la salud del suelo), que con sus procesos de descomposición naturalmente brindará todo lo que las nuevas plantas necesitan.

Análisis clínicos
Si querés testear tu nivel de B12 deberás guiar a tu médico puesto que lo más probable es que no esté al tanto de los análisis correctos que debe realizarte. Si te preguntás cómo es posible... bienvenid@ a la ignorancia programada de la medicina mercantilista...
Así cómo la estructura y el mecanismo de absorción son los más complejos entre las vitaminas, también lo es el análisis clínico. Una sospecha de deficiencia sólo se puede confirmar luego de remitir el cuadro clínico con la administración oral o inyectable de vitamina B12.
Por un lado no hay un método de análisis estándar preciso (“método gold estándar”) ni un criterio consensuado de concentraciones normales. Luego tenemos que altas dosis de B9 pueden mantener oculta la carencia de B12, sin que se refleje una disminución de la concentración sanguínea hasta muy avanzado el daño neurológico. Por lo cual necesitamos testear de forma indirecta. Podemos controlar el nivel de homocisteína en sangre; teniendo en cuenta que la hiperhomocisteinemia puede ser causada por deficiencias de B6 y B9, de modo que debemos descartar antes esas deficiencias. El mejor indicador, aunque es un estudio muy costoso, es el ácido metilmalónico, buscando niveles aumentados en sangre y en orina, aunque también hay que descartar que no provengan de una insuficiencia renal. Algunos laboratorios cuentan con nuevos equipos de detección de holo transcobalamina ll sérica, ya que es una proteína dependiente únicamente de la vitamina B12, resultaría la opción más fiable y podría suplantar las pruebas combinadas de B12 en suero y metabolitos en suero y orina. No obstante, es de esperar que también este sea un estudio muy costoso.
 

Rangos considerados normales
B12 sérica 200 - 800 pg/ml; siendo deseable un mínimo de 450 pg/ml.
Homocisteína sérica 2,2 - 13,2 µmol/l; siendo deseable menos de 10 µmol/l.
Ácido metilmalónico  sérico 0,07 - 0,27 µmol/l; en orina 0,58 - 3,56 µmol/mmol de creatinina.

Fuentes que restan ser estudiadas
Muchos alimentos citados cómo posibles fuentes de cobalamina, cómo es el caso de algunas algas y productos fermentados, han demostrado ser inefectivos; o bien por carecer de presencia o de cantidades significativas de B12 o bien por contener también análogos de B12 (formas no activas) que, según afirman, podrían incluso interferir en la absorción. De otros de los que sí sabemos contienen B12 activa, no se ha estudiado si la ingesta regular efectivamente aumenta o sostiene los niveles de B12, que es la única manera de aceptarlos cómo fuentes seguras. Algunas de estas fuentes son: frutas fermentadas, pasto de trigo, maca, aloe vera, té de kombucha, rejuvelac, jugos fermentados de remolacha* y zanahoria, mohos, musgo, verdín, banana, cebada, centeno, legumbres, perejil, espinaca, alfalfa, consuelda, shitake, trébol rojo, tofu, jarabe de malta, las algas dulse, kelp, kombu, wakame y chlorella, nori crudo, dang gui (Angelica sinensis), agua de fuentes naturales, incluso un estudio menciona el agua de lluvia como una fuente de vitamina B12.
Se afirma que las semillas oleaginosas y las de las frutas son precursoras de B12.
Tampoco se han investigado plantas usadas en fitoterapia para curar la anemia, que siendo eficaces cómo son, deben estar actuando sobre el estado de la B12: achicoria, cardo mariano, marrubio, manzanilla, genciana, lúpulo y trébol de agua cómo tónicos digestivos para mejorar la absorción. Romero cómo vigorizante. Diente de León, romanza, ortiga verde, cola de caballo, encina y cebolla fermentada cómo vitaminizantes y mineralizantes.
*Usando un cultivo bacteriano adecuado sí se sabe que es efectivo.

Entonces ¿Qué podemos hacer? Estrategias naturales
En primer lugar sabemos que las bacterias productoras de B12 se encuentran principalmente en el suelo; comer tierra es una práctica instintiva de todos los mamíferos, incluid@s l@s human@s no domesticados, también l@s niñ@s de la ciudad lo hacen si tienen oportunidad. Podemos bien hacer fangoterapia interna, que además de aportar cobalamina equilibra la flora intestinal y es desparasitante; una manera es con el Nendodango medicial*. Si comemos directamente de una huerta orgánica sin lavar los vegetales, ingeriremos algo de tierra y con ella también B12.
Así mismo, sabemos que excretamos cobalamina a través de las heces, incluso extractos secos de heces, de los propios pacientes, ingeridos en forma de cápsulas o bien mediante sondas, han probado ser un medio eficaz de revertir los cuadros de carencia. Se afirma que la simbiosis bacteriana en los intestinos del/a human@ civilizad@ está desplazada hacia el colon, justo después del sitio de absorción; sin duda debido a la dieta, hábitos y medioambiente artificiales. La válvula ileocecal impide el pasaje de bacterias en sentido inverso, es decir desde el intestino grueso al delgado. Sin embargo, el reino animal usa la estrategia de ingerir tierra o heces para repoblar el tracto intestinal superior. Cómo sea, no necesitamos recurrir a la coprofagia para nutrirnos de B12. Si tenemos la oportunidad de regresar a la fuente, renaturalizando nuestros hábitos, podemos abonar la tierra directamente con nuestras excretas o bien compostar los sólidos del <baño seco> y fertilizar luego con eso la huerta, volviendo a cerrar el ciclo natural de nutrición mutua entre reinos.
*Es un invento mío versionando las bolas de semillas usadas en la agricultura natural. Se prepara con arcilla e hierbas y semillas desparasitantes usando para hidratar la mezcla alguna bebida fermentada cómo rejuvelac; una vez secas se tragan en forma de píldoras.

Suplementar la dieta con B12 de laboratorio
L@s niñ@s lactantes no necesitan suplementación con tal que la madre tenga niveles de concentración adecuados en la leche. Las dosis recomendadas son, para niñ@s de 2 a 6 años 1 µg/día; de 6 a 9 años 1,5 µg/día; de 10 a 13 años 2 µg/día; Adultos (desde 14 años en adelante) 2,4 µg/día; durante el embarazo 2.6 µg/día y 2.8 µg/día para las madres lactantes.
Se pueden consumir alimentos enriquecidos 2 o 3 veces al día para obtener al menos 3 µg/día, o bien tomar un suplemento de al menos 10 µg/día, o bien tomar un suplemento semanal de al menos 2000 µg.
En cuadros de deficiencia severa se suele administrar 1000 µg 1 vez al día por 10 días, luego 1000 µg una vez por semana por un mes y luego 1000 µg cómo mantenimiento y evaluar la respuesta.
Tener en cuenta que a mayor dosis menos absorción: si se consume hasta 1 µg se absorbe el 50%, desde 1000 µg (1mg) en adelante se absorbe sólo el 0,5%. De manera que un comprimido se puede ingerir a pedacitos, masticándolos para aumentar la absorción. Otra opción es diluirlo y consumirlo en forma de spray junto con las comidas. Siempre conviene consumir los suplementos junto con las comidas, ya que la presencia de alimentos favorece la absorción, y mejor si es combinado con una comida con proteínas bien combinadas. (Ver capítulo Trofología).

Un problema económico, no médico
Pensar en recurrir a suplementos nos hace creer que no podemos ser totalmente autogestivos con nuestra salud y pensar en un modo de vida totalmente natural no dependiente de tecnologías y saberes académicos, sin embargo, la producción industrial de vitamina B12 se obtiene por fermentación de remolacha! Con lo cual el problema más que médico es económico, puesto que se reduciría a liberar la información del proceso y obtención de cepas, con lo que cada quien podría hacer su fermentación casera y consumir directamente la bebida sin necesidad de la aislación y purificación que sólo restan vitaminas y enzimas vitales, incluso algunas aún desconocidas. Estaríamos además ingiriendo no sólo B12 sino bacterias productoras de B12, con lo cual ayudamos a repoblar la flora intestinal, permitiendo la obtención de la simbiosis interna.
Mi hipótesis para una fermentación casera efectiva es combinar tres factores: en primer lugar necesitamos azúcar que podemos agregar en forma de azúcar mismo o de jugos de frutas o de raíces dulces cómo la remolacha. Luego, presencia de algún elemento orgánico vivo con potencial de aportar bacterias productoras de B12, cómo remolacha orgánica (que también aportaría el azúcar), perejil, aloe vera, etc... y por último, enriquecer el medio de cultivo con cobalto*. Otra opción es preparar con esta mezcla el caldo de fermentación para la kombucha. Una opción con éxito asegurado es conseguir un cultivo de bacterias productoras de B12 para agregar al caldo de fermentación, tales cómo Propionibacterium y Pseudomonas.
*Alimentos ricos en Cobalto: Algas, vegetales de hojas verdes, lentejas, soja, cerezas, pera, rabanitos, cebolla, coliflor y espinacas.

Consideraciones finales
Mi consejo es que evalúes con sinceridad tu estado actual en un gradiente de higiene vs toxemia, de forma que puedas luego conjeturar las chances que podría estar teniendo tu cuerpo de obtener suficiente B12 de tus alimentos y de la simbiosis bacteriana intestinal. Sea lo que sea que elijas, te animo a poner energía en la purificación de tu dieta y hábitos y en construir un puente hacia una forma de vida cada vez más natural. Así mismo, te animo a implementar alguna de las prácticas con potencial de estar aportando cantidades significativas de B12 cómo consumir regularmente algunas de las fuentes naturales citadas.
Luego podés elegir suplementar tu dieta o confiar y estar atent@ a cualquier sintomatología, escuchando tu cuerpo o bien chequear regularmente tus niveles sanguíneos de B12 y homocisteína (Si fuera posible de ácido metilmalónico y holo transcobalamina ll) y evaluar la respuesta a los cambios de dieta y hábitos.

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Trofología:
La Trofología es la ciencia que estudia la correcta combinación de los alimentos. Las primeras reglas racionales de combinación de alimentos se hicieron en base a observación empírica, para luego investigar las causas de incompatibilidad.
En la naturaleza nunca hemos combinado los alimentos y las necesidades metabólicas de cada uno de estos son tan específicas que muchas veces se generan incompatibilidades en las preparaciones culinarias.
En la siguiente tabla simplificada de combinación de alimentos vemos en verde las combinaciones compatibles y en rojo las que causan perjuicio al organismo:




Alimentos neutros:
manzana, pera y papaya, que se toleran de postre, también leche de almendra y la salsa de soja; no generan incompatibilidad con otros grupos de alimentos.
Excepciónes: melón y sandía se digieren en el duodeno, es decir que pasan de largo por el estómago (a los 20 minutos ya se puede ingerir otro alimento). No deben combinarse con nada, ya que de otro modo fermentan causando malestares. Deben tomarse solos y con el estómago vacío.

Dulces: Frutas dulces: banana (si no está completamente madura se considera fécula), uva, chirimoya, caqui, higo, yaca, etc. Frutas deshidratadas: dátil, uva, ciruela, etc. Mieles: de arroz, de malta, de caña, de cebada, de maíz, de abeja (innecesariamente robada), etc. Arropes: de chañar, de tuna, de higo, etc. Siropes: de maple, de ágave, de arce, etc. Azúcares: sacarosa, fructosa. Hortalizas dulces: zanahoria y remolacha.
Ácidos: Frutas ácidas: limón, lima, pomelo, naranja, piña, ananá, kiwi, maracuyá, tomate, tamarindo, etc. Vinagre y aceto balsámico.
Semiácidos o semidulces: son las frutas de hueso, como durazno, damasco, ciruela, cereza; y otras como frutilla, mango, níspero, guinda, granada, grosella, frambuesa.
Verduras: hojas verdes y hortalizas no feculentas.
Féculas: Cereales integrales o refinados: trigo, avena, cebada, centeno, arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno (que no es realmente un cereal, es decir una gramínea, sino una poligonácea), etc. Raíces: mandioca, papa, batata; etc. Hortalizas feculentas: zapallo, anco, etc. Castañas de castaño,
castaña de cajú, maní y pistacho. Harinas: panificados, pastas, galletitas, tartas pasteles, pizzas, etc.
Proteínas: chlorella y espirulina: 58%; levadura nutricional: 45-50%; hongos secos: 10-30%; frutos secos (nuez, almendra, avellana, etc): 10-24%; legumbres (porotos negros, alubia, payares, lentejas, garbanzos, aduki, mung, etc) secas: 19-26%; quínoa y amaranto (secos): 14-16%; lupines (cocidos): 16%; carne de soja: 16%; seitan (carne de gluten/de trigo): 14%; tofu (queso de soja): 13%. Productos animales como mutilaciones de cadáveres, secreción mamaria y productos derivados, y óvulos de aves, conocidos por sus eufemismos: "carnes", "lácteos" y "huevos", son también proteínas.
Grasas: palta, aceituna, coco, castaña de pará, lino, chía, sésamo, girasol, semilla de zapallo (y otras semillas oleaginosas), aceites vegetales, margarinas (aceites vegetales hidrogenados o esterificados). Grasa de secreción mamaria y tejido adiposo de cadáveres, conocidos por sus eufemismos "manteca" y "grasa", son también grasas.

Nota: algunas clasificaciones son consideraciones de conveniencia a los efectos de evaluar la combinación, ya que la almendra por ejemplo tiene el doble de hidratos de carbono que de proteína y el maní tiene el triple de proteínas que de hidratos de carbono. En general es conveniente que no haya más de un "alimento concentrado" por comida. Tuve en cuenta los productos obtenidos de la explotación animal sólo a los efectos de análisis de la alimentación vulgar. Los lácteos constituyen un veneno para la salud  y combinan pésimamente con todos los grupos de alimentos, con la salvedad que las hojas verdes ayudan a hacer frente a sus efectos nocivos, por lo que si aún se consumen es deseable combinarlos con éstas.

Causas de la mala combinación:
Proteína con fécula: La fécula inicia su digestión en la boca con la enzima ptialina que es segregada con la saliva, es una enzima alcalina. La proteína se digiere en el estómago mediante pepsina que es segregada junto con el ácido clorhídrico y es una enzima ácida. Al ingerir ambos alimentos juntos, por ejemplo en una pizza, milanesa, pancho, hamburguesa, sándwich de jamón y/o queso, carne con papas, fideos con estofado y un gran etcétera, se neutraliza el pH y ninguna de las enzimas puede actuar. Provocando putrefacción de la proteína y fermentación de la fécula. Eso traba la digestión en el estómago; el alimento permanece produciendo toxinas hasta por 12
horas o más, desgastando energía en el intento fallido del organismo por digerir la mezcla imposible.
Proteína con proteína: Distintos tipos de proteína requieren distintos tipos de digestión, la mezcla es incompatible y provoca putrefacción de ambos alimentos.
Proteína con ácido: La pepsina se secreta en presencia de ácido clorhídrico, la detección de otro ácido en la boca inhibe la secreción de ácido clorhídrico en el estómago, provocando putrefacción de la proteína y fermentación del alimento ácido que encuentra trabada su digestión.
Proteína con dulce o semiácido: La presencia de azúcar de cualquier tipo o fruta en la boca inhibe la secreción de ácido clorhídrico y de pepsina, ya que las frutas no lo requieren y son de rápida digestión. El resultado es putrefacción de la proteína y fermentación de la fruta o alimento endulzado.
Proteína con grasa: Las grasas se digieren en el intestino con la bilis secretada por el hígado; en presencia de grasa se inhibe la secreción de ácido clorhídrico y pepsina con la consiguiente putrefacción.
Fécula con fécula: La digestión de diferentes tipos de féculas requiere diferentes procesos específicos, con la mezcla se consigue fermentación de ambas.
Fécula con dulce o semiácido: La presencia de azúcares en la boca, inhibe la secreción de ptialina con la saliva (pues no es necesaria para digerir frutas), causando fermentación de la fécula. La fruta también fermenta porque se ve obligada a permanecer en el estómago más tiempo del necesario.
Esta incompatibilidad es digestiva y metadigestiva, es decir que es incompatible incluso cuando el primer alimento ya salió del estómago, como explica el Dr. Aris Latham. Cuando estos dos grupos de alimentos se ingieren en comidas contiguas y durante el lapso de la curva de glucemia, mientras hay niveles aumentados de azúcar en sangre, el cuerpo no activa el mecanismo de conversión del almidón en azúcar, o bien el ingreso de azúcar simple interfiere con el metabolismo del carbohidrato complejo.
Fécula con ácido: Cualquier alimento ácido ingerido junto con féculas, neutralizará el pH, inactivando la ptialina y causando, por lo tanto, fermentación de las féculas.
Grasa con dulce o semiácido: La grasa retrasa la digestión de la fruta, causando fermentación, también genera persistencia del azúcar en sangre.
Esta incompatibilidad es digestiva y metadigestiva, más allá de la sangre, a nivel celular, es decir incluso en el lapso de varios días. Como explica el Dr. Douglas Graham en La Dieta 80/10/10, cuando se lleva una dieta alta en grasas, el metabolismo normal de los azúcares simples de las frutas se ve retardado, dando lugar a proliferación de parásitos.
Frutas dulces con frutas ácidas: la mezcla de ácidos con azúcares, retrasa el metabolismo de los azúcares y su tránsito intestinal, produciendo fermentación.

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Paradoja energética

En aras de emprender el camino de sanación debemos tener en cuenta la paradoja energética del proceso de desintoxicación, del rédito energético metabólico y de la fortaleza de salud vs sensibilidad.
Un cuerpo tóxico es igual que un pensador patas para arriba, entenderá justo al revés las señales de su cuerpo. Vivimos en el reino del revés; hemos diseñado con gran esfuerzo toda una compleja maquinaria y red de sistemas y normas que pretendían proporcionarnos confort pero nos mantienen enferm@s e infelices al alejarnos de nuestro hogar la naturaleza.

Cuando pasamos horas sin comer experimentamos baja energía. Cuando comemos, la energía sube pero, esa energía ¿es la energía que nos proporciona el alimento que acabamos de ingerir? La respuesta es no; es energía potencial que el organismo libera como respuesta al alimento. Incluso la comida más simple necesitará pasar media hora en el estómago para luego seguir curso por los intestinos, hasta pasar al torrente sanguíneo hacia el metabolismo celular. Con todo pasaran varias horas hasta obtener energía de lo que comimos. Cuanto más complejo y tóxico el alimento, más tiempo tardará en metabolizarse y con suerte obtenerse energía de él, sin embargo es cuando más rápido experimentamos el subidón de energía. Mientras que cuanto más fisiológico y simple el alimento no solo no nos repone las fuerzas sino que incluso podemos sentirnos mal. ¿Por qué? Cuando ayunamos no nos sentimos mal por falta de nutrientes sino por el proceso de desintoxicación. Cuando el cuerpo está cargado de toxinas, bastan unas pocas horas sin comer para que los órganos comiencen a verter toxinas en la sangre para ser eliminadas, eso produce todo tipo de malestares, dolores de cabeza, mareos, etc. Lo mismo sucede cuando comemos “demasiado sano”, ya que la comida natural, vegana y cruda, se digiere rápido y deja resto al organismo para afrontar tareas pendientes. Dado que venimos desde la infancia ingiriendo alimentos tóxicos sistemáticamente sin dejar respiro, el organismo tiene tareas de limpieza postergadas de larga data.

Un caballo cansado, sediento y hambriento, caminará lento. Si recibe agua y comida, luego de un descanso recompondrá sus fuerzas y volverá al trote. La misma reacción, incluso aparentemente más efectiva, ya que será inmediata y gratis, obtendremos dándole un latigazo; con la única desventaja que iremos diezmando la vitalidad y salud del animal. El alimento cocido, de origen animal y refinado es un latigazo que recibe el/la human@ civilizad@ a toda hora y en todo lugar durante su corta y angustiosa vida. Otros latigazos son las gaseosas, el té, mate, café y los azotes más fuertes y de efecto más veloz son el tabaco, el alcohol, las drogas ilegales y los fármacos.

La paradoja de la fortaleza vs sensibilidad de la salud es que en el estado tóxico, los intestinos están revestidos de mucosa que impiden absorber nutrientes pero también disminuyen la absorción de venenos provenientes de la mala alimentación y el uso de drogas legales o ilegales. También se encuentra en estado de constipación en sentido amplio que incluye la constipación histológica, todo lo cual ralentiza la respuesta inmunológica. Por lo que se observa que una persona sana puede manifestar rápidamente síntomas de enfermedad frente a un alimento nocivo o un químico pero también curarse rápido y completamente. Mientras que a una persona tóxica se la considera de salud fuerte porque no genera reacción ante las mismas causas pero cuando enferma lo hace gravemente y sus patologías son resistentes a los tratamientos.

En el extremo de la paradoja está el cese de los síntomas en respuesta a fármacos y la debilidad extrema que se puede experimentar con un ayuno. El cuerpo detiene la curación porque debe atender un peligro mayor, el fármaco, que tapa el problema que seguirá causando estragos cada vez mayores, rebrotando una y otra vez. El ayuno, en cambio, es someterse voluntariamente a unos días de debilidad controlada mientras se permite al cuerpo sanar efectiva y completamente. El sufrimiento está siempre asociado a la ignorancia, por lo que estar en la cama de un hospital sin saber lo que nos pasa y cual será nuestro destino es una penuria a años luz de tomarnos unas vacaciones de ayuno mientras el cuerpo realiza limpieza profunda y restituye la salud.

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Camino verde:
Programa corto de desintoxicación:
Cada Fase dura un día, siguiendo el orden inverso, iniciando desde la Fase F hasta la Fase A, luego agregar un día de Fase Cero.

Programa largo de restitución de la salud:
Pasar una semana en cada fase, iniciando desde la Fase A hasta la Fase F, seguir así hasta la curación.
Luego agregar frutas y seguir una dieta vegana, cruda y fisiológica (baja en grasas, baja en proteínas y alta en alimentos acuosos), es decir la Dieta
803.

Fase Cero: Ingerir sólo agua y realizar lavaje intestinal diario.
Fase A: jugos filtrados de hojas verdes, ilimitado.
Fase B: licuados de hojas verdes (con pulpa), ilimitado.
Fase C: ensaladas de hojas verdes, ilimitado.
Fase D: ensaladas de hojas verdes + hortalizas no feculentas ni dulces (remolacha, zanahoria, papa, batata, zapallo, anco, mandioca, etc), pudiendo agregar también algas y flores comestibles, ilimitado.
Fase E: ensaladas de la 4ª semana + semillas oleaginosas (lino, chía, amapola, sésamo, girasol, semilla de zapallo) y frutos secos exeptuando maní, pistacho, castaña de castaño y castaña de cajú, en proporción de un pocillo de semillas o frutos secos por una ensaladera de verdura; ilimitado en esa proporción, si querés otra porción de semillas o frutos secos tenés q comer otra ensaladera de verdura. Todas las semillas y frutos conviene hidratarlos, mejor aún activarlos, mejor aún germinarlos.
Fase F: igual a la anterior + brotes de legumbres (alfalfa, fenogreco, mung, lenteja, aduki, también quínua, amaranto mijo, alpiste...) una especie por vez, agregando otro pocillo por ensaladera, ilimitado en esa proporción.

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Panacea
La panacea es un mítico remedio universal que curaría todos los males...
Aquí te presento una terapia que es una verdadera panacea para recuperar y sostener la salud:
Vaciado y limpieza intestinal + Inoculación de flora intestinal.
Vale recordar que la sanación no es algo que pueda venir desde afuera, sino algo que brota desde el interior del ser; incluso el mismo Cristo no pudo obrar milagros ahí donde la gente era incrédula y obstinada. Para abrir la puerta a tal sanación tenés que querer sanar y darte el permiso. Deberás también decidir por tus medios y bajo tu responsabilidad o consultando a un/a profesional capacitada/o, si es, esta terapia, adecuada para tu condición.
Nunca nadie ha inventado un remedio con un poder terapéutico más grande que el del ayuno y la enema; siendo el ayuno el único ‘remedio’ que no viene desde afuera y es por lo tanto la vía más directa a la sanación. Cuando sientas el llamado a ayunar desde tu interior sabrás que es el momento y será una absoluta bendición que lo escuches. Dedicaré un capítulo al ayuno.
El lavaje intestinal libera el colon de depósitos tóxicos de años, excretas, mucus y parásitos, permitiendo a todos los órganos del cuerpo verter sus toxinas al colon para ser evacuadas, lo cual produce una gran limpieza de todo el sistema. Es de gran ayuda para superar adicciones, ya que libera al cuerpo de la sustancia que genera adicción.


Vaciado y limpieza intestinal
Sistema de lavaje colónico caseroEn el capítulo 13 llaves de la salud menciono diferentes formas de vaciar y limpiar los intestinos, aquí describiré un método mecánico, casero, muy simple, que puede salvar la vida de muchas personas.
El lavaje se hará de manera continua, sin sacar la manguera, durante el tiempo deseado, que puede ir de media a una hora. El agua entra hasta que la presión de adentro hacia afuera es mayor que la del agua en la manguera, entonces sale agua con excretas, por el costado de la manguera, luego vuelve a entrar agua... El agua irá entrando cada vez más profundo, hasta llegar al ciego. Se puede ver el abdomen hincharse suavemente, primero el costado izquierdo, correspondiente al colon descendente, luego el colon transverso por encima del ombligo, y por último el colon ascendente del lado derecho.
  1. Adosar una “manguera cristal” transparente, de 8 o 9 mm de diámetro y al menos 2 m de largo (que se compra en la ferretería) a la canilla de la ducha, usando un codo de la manguera de alimentación del lavarropas, como se muestra en la foto.
  2. Si se dispone de filtro de agua, se puede instalar antes de la manguera, también se puede improvisar uno con un tubo lleno de carbón activado e instalarlo antes de la manguera.
  3. Redondear con calor el extremo que se introducirá en el recto o usar una cánula flexible, como las de odontología.
  4. Regular la salida de agua a un caudal en torno a 1 litro cada 15 segundos y no mayor a 1 litro cada 11 segundos.
  5. Es necesario usar otra llave para interrumpir el flujo, cada vez que se quiera pausar el proceso, sin perder el tope de caudal que se fijó en el punto anterior. Para eso se puede usar una llave de paso, un robinete en la manguera, o un clamp o pinza para ‘clampar’.
  6. Si se dispone de termotanque y es fiable para regular y mantener constante la temperatura durante el proceso, fijarla en 37º; en cambio si se tiene calefón habrá que usar agua fría, puesto que se corre peligro de que la Tº suba demasiado debido a las fluctuaciones en el flujo de agua.
  7. Interrumpir el flujo de agua, enjabonar, aceitar o envaselinar el extremo de la manguera o cánula y el ano e introducir de 10 a 13 cm en el recto.
  8. Sentarse cerca del borde del inodoro, reclinando el cuerpo hacia atrás.
  9. Se debe sostener la cánula con una mano durante todo el proceso, mientras que la otra mano se usará para interrumpir el flujo cuando se desee y para hacer masajes pulsando de manera intermitente con la yema de los 4 dedos, o bien con la palma frotando en forma de círculo, en el sentido de las agujas del reloj, siguiendo la ruta de evacuación del colon.
Contraindicado para personas con:
Inoculación de flora intestinal
Pera de goma Nº 10Así como una flora patógena da inicio a la enfermedad y es el reflejo de hábitos sucios (tales como consumir cadáveres o productos animales, alimentos refinados y no incluir alimentos crudos en cada comida), una microbiota benéfica y equilibrada es responsable del correcto metabolismo de los alimentos y de un sistema inmunológico sano.
Es muy conocido el beneficio de los probióticos, sin embargo la incansable publicidad se hace alentando a consumir probióticos lácticos que, como todo producto lácteo, conlleva serios perjuicios a la salud, además de generar dependencia.
Para ser efectivos estos deben sobrevivir a la digestión, pues es en el colon donde son necesarios. Y no habrá mayor efectividad que introduciendo los fermentos directamente en el colon que ha sido previamente lavado.
Para esto se usará una pera de goma Nº 10 o mayor, como la que se muestra en la foto, para introducir 200 ml de fermento natural tal como Kéfir de agua, Té de Kombucha o Rejuvelac, en los intestinos.
  1. Preparar el Rejuvelac como se explica en la imagen.
  2. Servir en un vaso, apretar el fuelle de la pera de goma e introducirla en el vaso; esperar a que absorba el fermento hasta llenarse.
  3. Enjabonar, aceitar o envaselinar el tubo de la pera de goma y el ano.
  4. Introducirla y apretar para verter el contenido en los intestinos.
  5. Retener por lo menos 15 minutos y repetir la inoculación luego de unas horas.
Cómo preparar GERMINADOS y REJUVELAC
El rejuvelac es una bebida enzimática, probiótica, un fermento no alcohólico. Es importante aprender a prepararlo evitando, como en todo proceso de fermentación, que se contamine por hongos o mohos, los cuales se distinguirán a simple vista, sobre la superficie, como una película blanca. Para eso es importante lavar muy bien el frasco y se pueden echar unas gotitas de agua oxigenada a las semillas al iniciar el preceso. Si el fermento se contamina, habrá que desecharlo y volver a empezar.
El rejuvelac se puede preparar cada dos días, poniendo a germinar una pequeña cantidad de semillas, haciendo el proceso en serie.
Se puede hacer una segunda tanda de rejuvelac con los mismos brotes.

Los brotes se pueden usar en ensaladas o procesar y formar parte de patés o deshidratados.
Es ideal beberlo con limón en ayunas.

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Reset Intestinal
El ayuno trae múltiples beneficios: descanso digestivo, autofagia que permite una gran desintoxicación y el potencial de curar todas las enfermedades. Para diferentes cuadros se necesitan diferentes programas de ayuno los que, en algunos casos pueden ser muy largos.

El Reset Intestinal nos aporta en medio día uno de los beneficios que se obtienen en un ayuno prolongado, de unos 7 o más días con enemas diarias; me refiero a la limpieza intestinal, que además de toxinas, barre parásitos, alcaliniza, limpia de mucosas y excretas de años. Esta limpieza aporta beneficios para la cura del cáncer.
Combina un yoga kriya (técnicas de limpieza orgánica) que se hace bebiendo agua de mar o salada y la teoría de Tulio Simoncini sobre el cáncer, la cual comparto.

Técnica:
Al levantarte, en ayunas se bebe una botella (3/4 l) de agua filtrada con 11 cucharaditas de té de bicarbonato de sodio (NaHCO3), luego, al rato otra botella con 9 cucharaditas y luego otra con 7. A partir de ahí seguimos tomando botellas de sólo agua hasta defecar agua limpia, lo cual tomará toda la mañana.
Es importante beber varias botellas de sólo agua, mínimo 3, para eliminar no sólo las excretas sino también el bicarbonato.

Es importante realizar movimientos estomacales cómo el uddiyana bandha y movimientos ondulatorios cómo los de la danza del vientre para favorecer el tránsito intestinal.
Conviene hacer unos días previos de alimentación que favorezca el tránsito intestinal (hojas verdes y otras verduras, frutas, semillas) Eliminar productos de origen animal, lácteos y refinados.

Resulta genial cómo forma de vaciar los intestinos al comenzar un ayuno, cuando se experimenta dispepsia, gases, constipación crónica y cómo terapia contra el cáncer.
Esta técnica no reemplaza la terapia colónica que puede ser más eficaz a la hora de limpiar excretas de años, mucosas, parásitos y costras endurecidas que tapizan los intestinos, causadas por la ingesta sostenida de lácteos, harinas refinadas, carnes, alimentos cocidos y, en el caso de lxs fumadorxs endurecidas cómo yeso por la nicotina.
Tempoco reemplaza los múltiples beneficios del ayuno que limpia a nivel sanguíneo, histológico y celular.

NOTA:
El bicarbonato aumentará el movimiento peristáltico provocando evacuanción, arrastrando las excretas y parásitos a su paso. Se puede experimentar hinchazón por un rato hasta que los sólidos se abran paso por los intestinos. Si éstos están cargados o hay constipación, el agua puede no avanzar a tiempo y estaríamos bebiendo con el agua aún en el estómago lo que provocará deseos de vomitar. Si no se logra evacuar en el lapso de una o dos horas, pueden surgir malestares, dolor de cabeza y cansancio.
Si tenés hipertensión, será mejor usar sulfato de magnesio para el vaciado y limpieza intestinal. En ese caso: beber 25 gr en un vaso de agua, dos vasos antes de acostarse, espaados por una o dos horas, y dos vasos al levantarse, espaciados por una o dos horas. Y luego mucha agua.

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Nendodango Medicinal
La fangoterapia interna, o ingestión de arcilla, aporta vitamina B12, minerales, equilibra la flora intestinal, es desparasitante, antimicrobiana, cicatrizante, alcalinizante, desinflamante y tiene gran capacidad de absorber toxinas.
Una manera cómoda, es con el Nendodango Medicinal, un invento mío que versiona las bolitas de arcilla y semillas usadas para sembrar al voleo en la agricultura natural, diseñadas por Masanobu Fukuoka. A
unque de este modo perdemos el beneficio de repoblar y equilibrar la flora bacteriana, que aporta el comer barro o tierra húmeda, que es el modo en que lo hacen los animales y en el que lo haríamos en la naturaleza.
Podemos simplemente hacer bolitas de arcilla (sirve cualquier tierra, incluso la de una maceta) y tragarnos una o dos por día a modo de píldoras naturales o prepararlas agregando hierbas y semillas depurativas.

En un recipiente mezclamos tierra y agua, formando barro, al que agregamos las hierbas y/o semillas molidas para la acción terapéutica que deseamos enfatizar.
Ya que tod@s padecemos, lo sepamos o no, de diferentes parasitosis, como receta para un Nendodango Medicinal beneficioso para tod@s incluiría vermífugos (para eliminar parásitos) y antifúngicos (para eliminar hongos).
Podemos agregar una combinación de las siguientes sustancias naturales:
Orégano, uña de gato, cola de caballo, sangre de dragón, lapacho, pimienta de cayena, estragón, clavo, canela, vara de oro, perejil, caléndula, lavanda, manzanilla, aloe vera, ajo, menta, verdolaga, diente de león, cardamomo...
Semillas de: zapallo, papaya, pomelo, cardo mariano, damasco, hinojo, graviola...
Aceite esencial de árbol de té...
También agrego a la mezcla unas cucharadas de aceite de ricino para estimular el movimiento peristáltico y la limpieza intestinal.
Podemos potenciar el efecto positivo sobre la flora intestinal, hidratando la mezcla con alguna bebida fermentada como rejuvelac o té de kombucha.
Una vez obtenida la mezcla se arman las bolitas con las manos, de un tamaño que permita tragarlas, digamos 1 c
m y se dejan secar al sol.
Una vez que estén completamente secas, las podremos guardar en un frasco.

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Viaje G·Astronómico al despertar
Un poco porque muchas veces me preguntan “¿Cómo empezaste?”, por el valor testimonial y porque pudiera ayudar a algun@s a evaluar sus inquietudes y a dar sus primeros pasos, contaré en este capítulo, la crónica de la evolución de mis hábitos dietéticos. Comienza a mis 12 años, allá por el año ’89. En mi cumpleaños anterior, a mis 11, me regalaron el libro: “50 cosas que los niños pueden hacer para salvar la Tierra”, respondiendo a mi interés por entenderlo todo, mi amor por la naturaleza y sobretodo mi “locura” por los animales. Desde entonces pondría en práctica tantos consejos como pudiera, de ese y otros libros, así como ideas mías, y comenzaría mi actividad “mesiánica” intentando generar consciencia y cambios en las personas de mi entorno. “No tires papeles al piso”, “cerrá la canilla cuando enjabonás los platos”, “no usen servilletas que están hechas con árboles”, decía a todo el mundo, todo el tiempo. Mis compañeritos de la escuela hacían bollos o avioncitos con las servilletas limpias y las lanzaban al suelo en franco desplante y desinterés. Sentirme incomprendido pasó a ser corriente, aunque sólo ponía de manifiesto un sentirme diferente desde siempre (creo que eso internamente lo sentimos tod@s y quizás la diferencia radicara solamente en que nunca me esforcé por ocultarlo, pretendiendo camuflarme con la masa o pertenecer a costa de adoptar formas de comportamiento no nacidas genuinamente de mis convicciones). Quizás la frustración de no encontrar apoyo en familiares o amig@s hizo que me enfocara en cambiar yo y, conforme los nuevos hábitos se establecían, generaban motivación para seguir cambiando.

Mi abuela me preparaba (y yo comía con gran placer) dos “churrascos” (mutilaciones de vaca) con dos huevos (de gallina) fritos, todos los mediodías al llegar de la escuela. Me encantaba también el “pollo” (mutilaciones de gallina). Las verduras no me gustaban, porque “no tienen gusto a nada”, decía. Jamás me gustó el “pescado” (cadáver de pez), aborrecía su olor. En cambio amaba las frutas, la papa y el maíz; comía tomate, zanahoria, zapallo y no mucho más. Amaba las pastas, la sopa de remolacha con tantos fideos “semilla de melón” o “municiones” que la cuchara quedaba parada... y los lácteos... el queso rallado, por el cual peleaba con mi hermana, y otros quesos, yogures, manteca... y el dulce de leche!

Mi hermana sufría constipación crónica al igual que mi madre. Solíamos ir al baño junt@s; ella defecaba pelotitas cómo chivo, sentada en el bidet. Mi padre, amante de la carne, el queso y el vino tinto, la experimentaba cómo su opuesto aparente, la diarrea, que muchas veces es un intento del cuerpo de barrer algo, no infrecuentemente fecalomas de constipación; si no comía carne sentía que no había comido. Ningún fármaco ni tratamiento médico resolvía sus problemas y los caminos nos llevaron a realizar, a mis 4 años de edad, una “internación macrobiótica” de una semana, con una familia que enseñaba esa alimentación y ofrecía ese servicio. De esa experiencia quedaron marcas indelebles; recordadas y comentadas por años. Enseñanzas como que con esa dieta la caca era dorada y sin olor; que quienes las seguían lograban a edad avanzada una tercera dentición; que la hijita del matrimonio andaba en ojotas sin medias y en manga corta en pleno invierno; que se bañaban con agua fría y nunca se resfriaban, entre otras. La anécdota más significativa era que los trastornos intestinales de mi familia se habían resuelto y no habían regresado por largo tiempo. Duraron, vale decir, hasta que perdimos completamente los hábitos adquiridos en dicha experiencia.

En lo que a mí respecta, conocí, y empecé a amar desde ese momento, el arroz yamaní y la salsa de soja. Comprábamos de vez en cuando en la tienda de Granix, el emprendimiento de mis herman@s Adventistas del 7º día, a quienes envío un pulso de evolución y ofrezco talleres gratuitos de alimentación y salud para sus iglesias y comunidades, ya que siguen apegados (pegados) a los lácteos, causando explotación animal y deterioro de la salud y potencial humanos. En aquella época, sólo se conseguían sus productos en sus propias tiendas y las Frutigran, unas galletas dulces en forma de flor, que rompía separándola en las pelotitas que la formaban, eran una especie de aserrín prensado, cargadísimas de fibra burda, por lo que asumo eran verdaderamente integrales... y exquisitas. Ahora que se hicieron masivos y sus productos se pueden encontrar en supermercados por todo el país y el exterior, ya nada hacen con harina integral; ahora usan harina refinada reconstituía con salvado. Aunque siguen ofreciendo algunas de las pocas opciones aceptables para vegan@s y vegetarian@s.

Mi padre había elegido mucho antes de mi nacimiento, el camino de la diabetes. Ya separado de mi madre, gran parte de su relación era ‘pre’ y “ocuparse” en exceso, de nuestra salud, educación y deporte. Emparchando materialmente su dificultad en dar y recibir cariño, causa emocional de la diabetes. En su condicionado permiso de brindarse cariño, a través de atender su enfermedad, inició un curso de nutrición, donde se enteró de los ingredientes que contenía la llamada comida chatarra. En la cultura culinaria de mi casa había algunas “cosas” que jamás probé; más que comida las consideraba abominaciones salidas de películas de terror. Las que recuerdo ahora son, anchoas, mondongo (estómago de vaca) y bofe (pulmón de vaca), éste último lo compraba mi abuela para los gatos del barrio; la llamaban “La loca de los gatos”. Cada día les llevaba comida y se entretejían a sus pasos docenas de felinos que devoraban content@s esos tejidos informes llenos de estructuras tubulares y membranosas :S. Cuando mi padre me contó que las salchichas estaban hechas de eso, automáticamente decidí que no volvería a comerlas. También me contó con que se hacían las hamburguesas (lista de aberraciones que un@ no imagina formando parte de su plato de comida) y, así mismo, decidí no volver a comerlas. Por un corto tiempo me hice las hamburguesas de forma casera con “carne picada”, es decir de cadáveres de vacas finamente descuartizados.

Metamos todas esas circunstancias en la licuadora y el resultado fue que a mis 12 años decidí no comer más carnes rojas, decidí que tampoco comería fritos, enlatados, golosinas y tortas, entre otras cosas. Decidí que no tomaría más gaseosas y que no consumiría alcohol, tabaco ni drogas. Decidí que no manejaría un auto hasta que fueran ecológicos y adopté por criterio ecologista, un voto de pobreza que nunca abandoné; usando ropa heredada y desechando el interés por todo tipo de consumismo, incluso prescindía de comprarme helados! Mi padre cambió la mensualidad por reintegrarnos el dinero cuando le hacíamos “las cuentitas”, de ese modo generaba excusa para que fuéramos a visitarlo más seguido: detestaba eso. No me gustaba nada esa forma de relacionarse a través del dinero; otra razón por la que procuraba gastar lo menos posible. Sólo iba cuando no tenía ni para el colectivo y ya ni recordaba en qué había gastado, entonces sólo ponía la cuota del club y los viáticos para ir al colegio y no mucho más. Intentaba arreglármelas siempre solo. Eso sembró mi gen investigador autodidacta, desarrollando capacidades de todo tipo. Por otra parte, la necesidad de responder a los cuestionamientos dietéticos hizo que me volcara al estudio e investigación de la medicina natural y la nutrición desde tan temprana edad.

Desde preadolescente comencé a trabajar y todo lo ahorraba pensando en que lo usaría algún día para algo importante, en “cambiar el Mundo” y, recién ahora encuentro como destino de ese dinero los proyectos de Arcoiris Universal.
Concluyamos entonces que mi primer paso fue procurando potenciar mi salud para poder trabajar por la ecología, sin la remota idea de la vinculación directa de la dieta cárnico láctica cómo principal causa de destrucción ambiental.

El siguiente paso lo dio mi cuerpo y yo lo seguí. Conforme mi organismo se fue purificando, también se agudizaron mis sentidos y a los 16 años un día “pateé el tablero”. Era común oír, en la mesa, frases como “dejále el pollito que es para Ariel”... sin embargo hacía unos días que venía sintiéndole olor y sabor a podrido. Pensaba que mi abuela se habría vuelto senil y estaría comprando “alimento” en mal estado, pero tod@s comían a gusto, entonces no decía nada y aguantaba, pero volvía a suceder una y otra vez. Un día me levanté de la mesa vociferando: “Esto es un asco, tiene olor y sabor a podrido, yo no como más!” Me miraron anonadados y siguieron comiendo.

De aquí en más se intensificó la demanda de mi entorno por respuestas... sobre mis motivos, sobre mis fuentes de proteínas e hierro, etc, a la par que creció mi propio interés por estudiar e investigar la nutrición y medicina naturales. Por dos años me auto impuse comer peces, aunque sólo era muy de vez en cuando y, recién a los 18 años, en el ’96, decidí hacerme vegetariano.
Ese año fue un punto de inflexión en mi vida, mi pelo pasó de llegar a la cintura a estar pelado o rapado hasta el día de hoy. Dejé gimnasia artística, que había practicado por 10 años e inicié gongfu, taijiquan, yoga y meditación.

Mi dieta especial no sólo no me restó potencial, sino que fui el primero de mi generación; en poco tiempo entrenaría en dos escuelas a la vez, sumado a mi entrenamiento personal y una clase que daba, incluso los domingos, para mis compañer@s. En tres años abriría mi propia escuela y en el mismo año, el ’99 saldría Campeón Sudamericano de Kungfu en Punta del Este, Uruguay.

El vegetarianismo se había vuelto identidad y prédica constante; constituía la parte central de la filosofía que enseñaba a mis estudiantes. Entendiendo además que si por cada kilo de carne se desperdician 20.000 litros de agua (abstenerse de comer un sólo kilo de carne equivale a dejar la canilla goteando por un año entero!), que cada año, cada vegetarian@ salva 95 vidas y 4.000 m2 de selva y que el 50% del alimento que producimos alimenta el ganado, resulta claro que el cambio en la dieta es la clave del accionar ecologista.
Vale decir que no conocía a ningún/a vegetarian@ y jamás había oído siquiera la palabra vegan@ o veganismo.
Padrino y Madrina de mi veganismo:
En ’99 también inicié la web www.dragonecologista.com.ar con intención de difundir ecología y vegetarianismo. Recién empezaba la expansión de Internet. Por esos años, Luciano Bonfico, uno de los primeros activistas veganos de Argentina, me invitó a participar de su grupo Veganismo, una lista de correo muy activa de la que casi no llegaba a ponerme al día. Por 3 meses sólo leí y reflexioné, luego empecé a participar activamente de los largos debates que ahí se sucedían. Tal es la ignorancia general sobre salud, ecología y ética, que mi ingenuo “interés” radicaba solamente en que vegano es más corto que vegetariano y usa el sonido suave de la letra ge, ya que nunca había imaginado, por ejemplo, el enorme perjuicio que los lácteos traen a la salud. Afortunadamente tuve tiempo de erradicar mis dudas respecto a la viabilidad nutricional de la dieta vegana, respecto a proteínas, calcio, hierro y vitamina B12, antes de que Ana María Aboglio me invitara a una jornada de Ánima, una organización animalista abolicionista, en 2003, donde hubo algunas conferencias y se proyectó un documental que mostraba el “proceso” de obtención de huevos y leche... terminaba con la imagen de una comida no compasiva y la frase “aún tienes apetito”? Mi consternación fue enorme; mi llanto era desgarrador ¡y egoísta! Había estado taladrando las cabezas por años con la compasión, mientras ignoraba el terrible sufrimiento que aún causaba con mis hábitos. Mi necesidad de contención me llevó, tras una larga caminata, a casa de mi madre. Mi mente estaba en blanco y comí sin pensar pero en absoluta presencia, la pizza con queso que me preparó, contrastando con su comida con carne. Regresé a casa en silencio. Al levantarme preparé, antes de salir para la universidad, mi habitual desayuno de frutas, cereales, frutos secos, frutos pasos y lech... ¿? sin siquiera llegar a formularme la pregunta “¿y ahora qué le pongo?” cerré la heladera, exprimí jugo de naranja y lo eché sobre el plato... ¡exquicito! ...Así eché la leche!

Recuerdo que subí a mi pieza, plato en mano. Mientras reposaba mis antebrazos en la baranda del balcón que daba al jardín y comía, aún sin mente. Frente a mí, en medio del jardín se levantaba el árbol del cielo que había podado intentando se recobrara de la anegación, por la elevación de la napa freática, que le tenía ya casi seco. La última rama, cortada horizontalmente, era un perfecto helipuerto para aves. En ese momento, en aquella mañana de cielo despejado... celeste, verde y tranquilidad, ahí mismo se posó un zorzal; nos miramos... (piiiiiii... instante eterno, actualización cuántica) en mi cabeza surgió un pensamiento “Ahora sí hermano dejé de joderte la vida (de matar, dañar, usar a los animales)!” y mi corazón estalló de felicidad!

En 2003 terminé de cursar mi carrera e inicié por 4 años el estudio del idioma chino.
En un viaje a Mar del Plata, en invierno de 2004, conocí a un profesor de aikido, yogui, ayunador... fui invitado especial a su clase. Al terminar, nos sentamos a conversar en medio del tatami. Me contaría que llevaba seis días de ayuno, lo que me sorprendió mucho, pues yo había probado un proceso de dos días, comiendo sólo cuatro manzanas al día y había sufrido mucha debilidad y cansancio. Al contarle y preguntarle por el asunto me explicó que la debilidad se debe al proceso de desintoxicación y no a la falta de alimentos. Me contó que había practicado un ayuno de 46 días, con lavaje intestinal diario y hasta finalizada la segunda semana había seguido sacando restos de la capa de mucosa tóxica que recubre los intestinos. Las personas que han llevado una dieta convencional con lácteos y harinas refinadas sobre todo, pero también de carnes, contribuyen a formar una flora patógena, proliferación de parásitos y acumulación de mucosa que tapona la vellosidad intestinal impidiendo que absorbamos nutrientes. A la larga se forma una costra dura y permanente. Era menester entonces abandonar la ingesta de (carnes, lácteos y) harinas; pero no alcanzaba con eso. Tarde o temprano, si se quería recobrar la salud original, era necesario un largo ayuno o el atajo de la llamada terapia colónica, una terapia de enemas de agua que alcanza a lavar el intestino grueso completo.

Esa misma tarde abandoné las harinas refinadas y comencé a estudiar el tema y a diseminar la información. Regresé a Buenos Aires con la buena nueva y con el medio paquete de galletitas que comía aquella tarde antes de la clase. Lo regalé por ahí y no volví a comprar alimento-pegamento.
Al tiempo luego de varios ayunos cortos y de un intento de realizar el lavaje intestinal de forma casera, decidí acudir a una clínica de terapia colónica. La sensación fue de liviandad y limpieza total. Sentí que era algo muy poderoso para transmitir; tanto que adquirí un par de libros sobre la técnica, uno para la biblioteca de mi escuela y otro para regalar.

Por ese tiempo venía comiendo mucha fruta, ensaladas y arroz yamaní cocido.
En 2005 me mudé de casa y abrí mi empresa Vegan MacGyver Servicios.
En 2008 comencé a recolectar mis alimentos o mendigarlos, procurando vivir sin dinero. En diciembre de ese año, participé de un encuentro de crudivorismo en las sierras de Córdoba, Argentina, dando conferencia y clases de taijiquan; a mi regreso pasé 3 meses 100% con alimentos vivos, o sea veganos y crudos, con lo que experimenté 200% de energía. Una total restitución de la vitalidad original o incluso más!... pero mi viaje no terminó ahí...

¿Por qué no vivimos tod@s al 200%? Nuestras células saben, nuestro cuerpo sabe, todo nuestro ser sabe exactamente y en todo momento cual es su alimento ideal, cual es su expresión necesaria, su necesidad de movimiento, la acción compensatoria para equilibrar cualquier estado de enfermedad... si es ayunar, si es comer tierra, si es tomar sol, si beber mucha agua, lo que sea. Así funciona toda la naturaleza sin mente, sin ego, sin caprichos. Así funcionamos también l@s human@s en los períodos sin mente, sin ego, sin caprichos, que son cuando somos niñ@s, o ancian@s seniles, o con muy poco desarrollo del hemisferio racional o sabi@s.

¿Por qué me bajé?
Vivir sustentado por la providencia por primera vez en mi vida, me recordó la libertad de la naturaleza, estalló un paraíso en mi corazón. Me llené de gratitud y más ganas que nunca de sembrar un mundo de amor. En pocos meses dejé de estudiar chino y cerré mi empresa de servicios. Vivir sin dinero y sin necesidades me hizo reevaluar el servicio que estaba dando. Comencé a vivir sin tiempo, sin horarios... pronto me empezó a pesar mucho tener que ir a dar clases, aún cuando para ese entonces sólo daba tres horas, tres días a la semana, sentía fervor por expandir la consciencia y sembrar un mundo sin dinero, sembrar salud, salir a peregrinar y dar talleres de Alimentación Viva... por lo que finalmente también cerré mi escuela de artes marciales, ...aunque el cambio no fue cosa fácil...
No hay canales de acción en nuestra sociedad para seres al 200%...

Afronté un cambio radical, más radical que nunca antes y sin referentes; pasé frustraciones, varios intentos fallidos de abrir un centro cultural, confrontaciones familiares y hasta perdí relaciones con personas queridas... pero la consciencia es primero. No encontraba resonancia para dar forma a las ideas que me venían, ni un canal de acción solitaria, ni armonía en tanta inacción. Lo veía tan fácil para mí, pero no encontraba la forma de transmitir y contagiar y me encontraba con muchos “quiero pero no puedo”, tanto referidos a la alimentación y salud como al desapego.

Finalmente un juego de factores desencadenó el siguiente capítulo en mi vida...
Quería fuertemente entender cómo había llegado hasta acá, tomar perspectiva y encontrar las piezas necesarias para trazar un puente para las demás personas y también, inconscientemente, quería integrar y entender el “quiero pero no puedo” que nunca había sentido en relación con la comida. Sentía mucha falta de estímulos ya que nada de lo viejo me interesaba, no buscaba sexo, ni poder, ni consumo, ni dinero, ni fama, ni el deporte ya me motivaba. Ni arte o entretenimiento alguno me atraía ¡habiendo un mundo por sanar! Tenía salud, alegría y mucha energía y no sabía qué hacer. Todo eso me llevó a una ruptura de paradigmas y diques que devino en una peligrosa enfermedad. Con acceso a alimentos de todo tipo, ya por fuera del circuito económico, comencé a probar cosas que no había comido por décadas como panificados refinados, dulces y lácteos; sin darme cuenta empecé a deteriorar mi salud, hasta que con una panzada de tortas de chocolate y alfajores (descartados por torcidos o aplastados, de la fábrica de un@s amig@s a quienes pulso un viraje de rentabilidad a consciencia), intoxiqué mi hígado. En medio de eso, tuve un episodio emocional de frustración que me generó un bajón energético y debí pasar un día en cama. Luego la ansiedad y parasitosis me llevó a una compulsión por la comida, incluidos alimentos nocivos adictivos.

Mi estados emocionales comenzaron a ensombrecerse y mi energía vital a bajar más y más. Hasta el punto de, cuando me dirigía a dar clases, tener que sentarme a descansar 4 veces en el trayecto de las 3 cuadras que separan mi casa de la escuela.
Otra vez tuve un nuevo estímulo para profundizar mis estudios e investigación médica intentando sanar lo que la medicina alopática considera incurable y parecía ser la pandemia de la sociedad moderna: Candidiasis Crónica Sisitémica.

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Cándida pandemia silenciosa
¿Qué es la candidiasisCandidiasis Crónica, ánimo que hay cura!
La Cándida Albicans es un organismo polimórfico con gran adaptabilidad. Es una levadura, un hongo unicelular, que forma parte de la flora intestinal normal; su función es absorber metales pesados y procesar azúcares de digestión incompleta. La flora intestinal normal, mantiene a la cándida en proporciones inofensivas, pero con la dieta y forma de vida moderna, este equilibrio se rompe y la cándida se extiende por todo el cuerpo. Antibióticos, anticonceptivos, corticoides, hormonas, entre otros fármacos, suelen ser desencadenantes, al destruir o alterar la flora benéfica, bajando las defensas; también la depresión anímica hace su parte, entonces la dieta artificial hace estallar la pesadilla. Otros desencadenantes posibles son la quimioterapia y radioterapia. La cándida se alimenta de azúcar y vive en medio ácido; el consumo de lácteos y de carbohidratos refinados proporciona un banquete que permite su proliferación. Entonces no es difícil intuir que la mayoría de las personas convive con un sobrecrecimiento de levadura en sus intestinos. En estas condiciones la cándida muta de un hongo unicelular a una forma micelar asociada, como una araña, con cilias de hasta 5 mm, con las que rompe y atraviesa la pared intestinal, ingresando en el torrente sanguíneo. Una de las funciones principales del organismo es mantener la concentración de glucosa en sangre estable, para nutrir el cerebro y las células, por lo tanto, la cándida encuentra en el torrente sanguíneo un constante suministro de alimento, aunque su base de operaciones siempre serán los intestinos, sobre todo el íleon terminal, la última porción del intestino delgado. Las manifestaciones más comunes de candidiasis son en la boca y en los genitales, pero al atacar el problema de forma local, suele ser recurrente y resistente a los tratamientos. Desde la sangre tendrá acceso a todo el cuerpo, colonizando órganos y articulaciones, incluso los ojos, el cerebro y el corazón, generando un cuadro muy peligroso que puede llevar a la muerte: Candidiasis Crónica Sistémica.
La cándida causa desequilibrio hormonal y como producto de su metabolismo, vierte 79 tóxicos en los intestinos, la sangre, la linfa y los órganos afectados. Entre ellos:

La permeabilidad intestinal aumentada permite el pasaje a la sangre y a la linfa no solo estas toxinas sino de nutrientes sin digerir; sobretodo las proteínas sin digerir que, al circular por la sangre, causan alergias y reacciones inmunitarias. La alimentación excesiva, la fermentación y sus consecuentes gases y los alimentos irritantes dilatan los intestinos aumentando aún más la permeabilidad y empeorando el cuadro.
La sobrecarga tóxica, provoca saturación de los órganos de desintoxicación, ralentizando el metabolismo dificultando aún más el drenaje de toxinas; a su vez la cándida crece en los intestinos generando masas fúngicas que provocan constipación (a veces diarrea como intento del cuerpo de eliminar la infección), las excretas se pudren y fermentan ahondando el problema. Con ese panorama el sistema inmunológico profundamente deprimido genera un arsenal de anticuerpos y esta saturación de sustancias sumadas a la presencia en sangre de nutrientes sin digerir, provoca que el sistema inmune se confunda y termine atacando los órganos vitales; esto es lo que se conoce como enfermedad autoinmune.
La candidiasis es precursora del cáncer y del sida que no son otra cosa que una perversión severa del medioambiente interno natural, causado por alimentación y formas de vida artificiales.
La lista de síntomas y enfermedades mal diagnosticadas o relacionadas con candidiasis es enorme. La cándida es tan esquiva a los métodos de diagnóstico como resistente a tratamientos, incluso de antibióticos sistémicos, que terminan diezmando la flora benéfica, dando lugar a rebrotes peores.

Síntomas:

Enfermedades relacionadas con candidiasis o candidiasis mal diagnosticada:

Diagnóstico
La primer dificultad a la hora de diagnosticar la candidiasis crónica sistémica es que tu médic@ no la está buscando, porque la medicina convencional subestima los alcances de esta infección. En segundo lugar la cándida es muy esquiva, esperaríamos encontrarla en cultivos fecales, pero muchas veces no aparece porque está adherida a la pared intestinal o se desnaturaliza antes de ser analizada.
El diagnóstico se basa, sobre todo en la síntomatología y el historial clínico.
Gracias a que la cándida se concentra en la saliva durante el sueño, podemos hacer una prueba casera fiable, la prueba de la saliva: en la mañana en ayunas, apenas te levantes, incluso antes de tomar agua, juntá saliva en tu boca y escupila sobre el agua en un vaso de vidrio. Si flota y permanece estable por media hora o se disuelve de manera uniforme, estás libre de candidiasis. En cambio, si comienza a bajar como formando bracitos de un pulpo, si quedan partículas suspendidas en el seno del fluido y también si se hunde, significa que tenés un sobrecrecimiento de cándida en tus intestinos. Cuanto más rápido se formen esta especie de estalactitas o se sumerja, mayor es la infección.
El estudio de permeabilidad intestinal puede apoyar la sospecha.
Puede confirmarse por observación al microscopio de preparados frescos de los tejidos afectados.

Así mismo, niveles aumentados de arabinosa en orina pueden ser indicadores de candidiasis. (Ver www.greatplainslaboratory.com/home/span/candida.asp)

Un ejército Kamikaze: el síndrome de Herxheimer
La fortaleza de la cándida radica, por un lado, en la colonización masiva; en que se mete dentro de la pared intestinal, no siendo alcanzada por los agentes con que intentamos atacarla; en reproducirse rápidamente y, curiosamente, también en morir rápido, cual kamikaze. Recordemos que es un organismo unicelular, su fortaleza no es a nivel del individuo sino a nivel de colonia. Por ejemplo si tomamos un antifúngico, provocaremos una mortandad masiva (pero no total), lo que hará que se destruya la pared celular y sean vertidos, también masivamente, los tóxicos que normalmente vierte como producto de su metabolismo. Eso hace que experimentemos una acentuación de los síntomas cuando se supone que estamos haciendo las cosas bien. Este proceso es clave para entender el círculo vicioso en que caemos con una infección crónica de cándida, y la necesidad de planificar una acción a largo plazo, puntualmente que incluya un período de dieta anticándida para debilitarla, antes de hacer un tratamiento antifúngico. De otro modo la reacción nos hará padecer estados de acentuación de los síntomas, que nos harán abandonar la dieta, con lo que permitiremos a la colonia rearmarse, pero esta vez volviéndose resistente a los antifúngicos utilizados.
El ayuno es una panacea para recuperar la salud (dedicaré un capítulo al tema); es también muy útil en el proceso de recuperación de la candidiasis, sin embargo, el síndrome de Herxheimer hace que sea extremadamente duro ayunar, ya que el malestar es muy grande y es necesario pasar los días prácticamente inmovilizad@s en la cama.
Para minimizar sus efectos:
Tomar Carbón Activado y/o Arcillas (ver capítulo 13 llaves de la salud, punto 2, en este libro).

Significante
Las enfermedades, además de responder a diversos factores como nuestra genética, alimentación y estilo de vida, son una estrategia del inconsciente para mostrarnos lo que no queremos ver. En este caso te estás hongueando! Por eso el aburrimiento es un tema a resolver y la soledad es un tema a resolver, porque la cándida te está haciendo compañía, la estás alimentando para no sentirte sol@.
Los hongos crecen en ambientes húmedos, cálidos, ácidos, donde no hay movimiento y hay falta de oxígeno; tienen la propiedad de manipular el sistema nervioso, generándote impulsos que favorecen su reproducción. Así por ejemplo, la candidiasis te genera fatiga para que no te muevas y seas eficientemente su pasto, te genera intolerancia a la luz, compulsión por dulces y harinas, y apatía! Deberías comprender que la apatía vino primero, por eso, por vivir desconectados de nuestra naturaleza, es que generamos esta cultura de parches. Por eso comemos en exceso eso que a la cándida le encanta, porque es un sucedáneo de la felicidad. ¡Faltaba dulzura en tu vida! Faltaban experiencias nutritivas, faltaba sentirte útil y motivad@ con lo que hacías.
Estás en una trampa, un laberinto; y no te quedás cort@ si la calificás de condena infernal, realmente así se siente... pero como en todo laberinto, por muy complicado que resulte, siempre hay salida.
A menudo las personas desconocen que padecen candidiasis y es común que pasen por interminables estudios, sólo para ser tildadas de hipocondríacas y enviadas al psiquiatra, deprimiendo aún más la autoestima y aumentando la carga tóxica con fármacos. Cuando, al fin, llegan a saber lo que tienen, es frecuente que pasen por infinidad de tratamientos sólo para descubrir que la cándida es más fuerte. La frustración es constante y es la primera ilusión a vencer para poder ser consecuentes con el prolijo camino de curación que requiere. Debemos volvernos impecables y la maestra cándida mantendrá la exigencia hasta que logremos la curación.

Inconscientes, creamos estados patológicos para ayudarnos a ver e integrar algo que no estábamos pudiendo. La necesidad de someternos a transitar estas circunstancias, de dejar de hacer eso que la enfermedad no nos permite e imponernos hacer eso a lo que nos obliga, es una de las razones por la cual la creamos. Así por ejemplo nos creamos un dolor de espalda cuando necesitábamos descanso y no nos lo estábamos brindando. Creamos nuestra realidad, consciente o inconscientemente, pero nuestra capacidad creadora se expresa siempre de forma eficaz. Por lo tanto, pelearnos con lo que hemos creado carece, en absoluto, de sentido, ya que podemos integrarlo y volver a crear. Ahora es momento de aprender la lección, el camino va a ponerte a prueba y exigirte al máximo, los síntomas van a persistir hasta que aprendas todo lo que necesitás aprender; será una dura batalla pero va a enseñarte mucha templanza, humildad y sobre todo vas a aprender a comer y a rediseñar tu vida. Porque en el caso de la candidiasis crónica sistémica, eso que no podés hacer es vivir, pues te quita las ganas de todo... sólo querés dormir y comer... pero todo te cae mal!
La cándida es amiga, está haciéndose cargo de una parte que dejamos desatendida, el camino no es combatirla sino devolverla al equilibrio. Una manzana que acaba de caer del árbol, se pudrirá en un par de semanas, tendrá hongos en su superficie y estará descomponiéndose, pero hoy no dirías que está enferma... sin embargo esos mecanismos de descomposición están presentes hoy, en la manzana perfecta. Una bicicleta en el balcón se oxidará si no la usás por largo tiempo. No es porque tengan un defecto sino porque se activan programas naturales de reciclado. No estabas usando el cuerpo adecuadamente y no estabas dándole el medioambiente externo e interno naturales y, como esto es así para la mayoría, no es sorprendente que debamos afrontar esta pandemia silenciosa de autocompostaje.

Intentarlo todo
Una combinación explosiva de ansiedad y a la vez alergia a los alimentos ansiolíticos que acostumbrabas, sumado al malestar físico permanente, pasando todo el día preocupad@ pensando qué, cómo, cuándo, cuánto comer, nos mantiene en un estado de depresión emocional crónico. Tu mente tendrá aquí una excusa para tentarte, y es que cuando estás bien, no te preocupás por lo que comés; no temés que algo te caiga mal, podés abalanzarte y disfrutar la comida (no sin consecuencias, pero manejables o imperceptibles). La mente piensa: “Qué lindo sería comer sin culpa como cuando me sentía bien... eso! por qué no disfrutar unas papas fritas sin culpa” (o un helado, torta, pizza, fideos, facturas)... Seguramente ya comprobaste una y mil veces que eso no funciona, pero por si lo necesitaras te lo recuerdo: no es por ahí.
Harás un esmerado esfuerzo, quizás un mes de dieta... “Tanto trabajo y los resultados ‘no aparecen’. No hay recompensa y l@s demás parecen divertirse. Me cuido tanto y siempre estoy mal! Mirá todo el mundo tomando gaseosa, comiendo pizza, alfajores, tomando, fumando... y  tienen energía. ¿Cómo lo hacen? En cambio yo me cuido en todo y me cuesta incluso caminar! Quizás las viejas motivaciones (la vida que vivías), no fuera tan mala después de todo”... Perdés la perspectiva..., la energía en la candidiasis es fluctuante, y toda esta especulación surge cuando habías logrado una leve mejoría... cuando por fin te sentías un poquitito mejor, te das un atracón...
Un día me pregunté “¿Por qué me canso tan rápido de sentirme bien?! Enfriar la cándida requiere tiempo y constancia” me dije... y es que sentía muy frustrante ese autoboicot. En otra caída escribí una carta para mí mismo:
“Cómo hacerte entender pedazo de €¬@/*$%&#! lo malísimo que me siento como resultado de tu ansiedad? Por favor comé sin dañarme! Me quiero sentir bien! Por favor, por favor! Quiero una tregua. Seamos UNO, seamos felices. Una pista: la concupiscencia NO TE SATISFACE! No te reprimas, pero tampoco te desboques. Tregua entre facilidad de curso y lealtad, entre pasión y principios. TODO ESTÁ EN TUS MANOS... y tu boca.”. De esta experiencia comprendí que muy rápidamente la dieta que decidía llevar se tornaba una imposición, una lucha interna; la cabeza puede ‘entender’ muy rápido, pero es con el cuerpo que necesitamos caminar. Quizás debía plantearme una exigencia menor con la dieta anticándida. Mejor permitirse una manzana al día (si la dieta elegida era sin frutas), o arroz integral de vez en cuando (si se había elegido comer mijo y verduras), que pasarse a ensaladas para luego comerse una torta! Estarás rebotando entre cuidarte y darte “un permitido”, para luego culparte; la culpa te genera más ansiedad y luego te desbarrancás para escapar de esa opresión; de ese modo tocás fondo y deseás no volver a comer, entonces ayunás, pero eso te acentúa el malestar... Y ahí estarás otra vez devanándote los sesos pensando ¿qué puedo comer? ¡por favor, algo que me caiga bien!
No te culpes por caer, sólo estate atent@, en tanta experimentación reconocerás algunos alimentos que te sientan bien y te gustan, quizás la espinaca, quizás el mijo... estate atent@, caer una y otra vez, te da la oportunidad de levantarte una y otra vez! Y tratá de no quejarte... Eso no ayuda en nada y te pone a vibrar emociones negativas, que son literalmente tóxicas.

Aceptación y resignación... no son lo mismo, de hecho hay un abismo entre ambas. Un día escribí: “Hoy después de que mejoré mil veces, vuelvo a ver masas fúngicas en las heces, me hormiguean las piernas y tengo baja energía, ¡ya pasaron tres años!”. Tanta opresión y frustración te invitan con alfombra roja a la más honda resignación, que te llevará a abandonar los esfuerzos y la dieta. Sin embargo deberías entender que eso es un suicidio. Date cuenta que lo que tenés te lo creaste y que bajando los brazos y persistiendo en una alimentación pervertida, sólo empeorarás. Además “suicidarte” comiendo irresponsable y lujuriosamente, convengamos que es una manera un tanto egocéntrica y contradictoria de decir “no valgo, entonces me daño, me suicido”. Si no te amaras no pondrías tu energía en darte placer, para eso ayuná y curate! (porque te aseguro que ayunando estarás más cerca de curarte que de morir).
Así como escapar de los problemas no los resuelve, el suicidio no resolverá el problema de la vida, que es el sufrimiento. Cada caída es como un pequeño suicidio, un escape, como con cualquier droga. Buscás en la comida tu parche emocional. Hay una relación fractal entre el escape que supone drogarse, o en este caso comer dulces, harinas y lácteos (¡que son drogas!), con el que supone suicidarse: ninguno arregla el problema y habrá que volver a empezar desde más atrás.
Quien tenga pensamientos suicidas debería entender esto: el suicidio no es un acto de desamor, ni de aborrecer la vida, sino todo lo contrario, es un acto hedonista. El/la suicida ama mucho la vida y se ama a sí mism@, aunque no de la manera apropiada. No es capaz de aceptar que la vida real conlleva sufrimiento. El/la suicida deshoja una margarita eterna: “¿Me quiero?, ¿no me quiero?, ¿me quiero?...” ¡Sí me quiero! Esa margarita es tu loto de mil pétalos, que podría estallar en tu sahasrara (chakra corona) e iluminarte... pero la estás deshojando!
Para resolver un problema, para cambiar una realidad, primero hay que aceptarla. Que la vida es sufrimiento debería llevarnos al desapego material, a la renuncia de las pasiones efímeras y a la entrega espiritual.

Motivación
Todo pasa; esto también pasará; el calvario terminará tarde o temprano, de uno u otro modo. Si fueras a llevar esta cruz hasta el fin de tus días, mejor aceptarlo y ponerle onda ¿no creés? ¿Para qué quejarte? Ya sabés que quejarte no arregla las cosas, por el contrario, te aseguro que el mismo acto de quejarte mantiene el grillete atado a tus pies.
Me encantaría abrazarte y que sepas que te entiendo. Es mucho, mucho, y sé que creés que es demasiado, pero es perfecto así, así debe ser, y vas a lograrlo! La enfermedad, te enseña humildad, tratá de abrazar la enseñanza y vivirla con esperanza y perseverancia.
La cándida te lleva al límite, a la controversia total, estás arrinconad@ y deberás moverte con estrategia, perseverancia y paciencia. Te recomiendo buscar tu motivación espiritual en el servicio, hacer algo que te llene de energía, alguna expresión artística. La cándida es un hongo y si te estás ‘hongueando’ es que estabas quiet@, húmed@, calentit@ y llen@ de azúcar por falta de felicidad. Te llevará en un espiral de autoboicot. Los hongos tienen esa cualidad, de poder controlarte, implantar en tu mente el mensaje “dame azúcar”, pero eso no te calma, la calma y la alimenta.
Que comprendas que lo que vivís no es una condena sino tu propia creación, no es para crearte un sentido de culpabilidad ni te hace merecedor/a de menos compasión, justamente todo lo contrario. Si creaste este infierno, es porque, lo veas con claridad o no, la vida que llevabas era peor: artificio, desconexión, ilusión y apego; no era tu vida..; bueno, es como vive la mayoría, sí, pero eso no la hace menos mala! Al menos ahora tenés, todos los días, la preocupación por “sanar” y resolver. Y sólo hay una forma de resolver y es resolver completamente, entender y transmutar las causas profundas.
Cuando logres, a pesar de tus persistentes circunstancias adversas, hacer permanentemente todo tu mayor esfuerzo, no solo te sentirás muy bien emocionalmente, también conseguirás excelentes resultados y la puerta a la trascendencia.
Te recomiendo la película Hechizo del Tiempo/El Día de la Marmota, para que el titular de tu diario pase de ser ‘Un día más padeciendo candidiasis’ a ser ‘Celebrando la vida’.
Podés curarte por diversos caminos, pero para todos, el primer paso es querer. Vas a curarte si querés curarte... ¿querés?... ¿si?... ¿estás segur@?... Si no lo estás, te insto a abandonar aquí la lectura y regresar cuando tengas certeza...


...Si sí estás segur@, entonces tomá la decisión de curarte y hacé un decreto metafísico ahora:
Mi vida vale la pena! puedo reciclarla, puedo vivir la vida que yo quiera crear y voy a hacerlo, voy a curarme, voy a superar esta prueba y a aprender la lección!
En esta curación cuántica es importante tener en cuenta que la felicidad siempre se experimentará como una mejoría y atenuación de los síntomas, porque el cuerpo genera endorfinas y se refuerza el sistema inmunológico. Esa es una de las paradojas que nos impulsan a comer dulces, porque buscamos una felicidad momentánea, que termina por ahondar el problema. Entonces la candidiasis nos está señalando el camino a la realización espiritual: buscar la felicidad duradera, esa que no se apoya en cosas, sucesos o seres impermanentes. Y esta felicidad verdadera no es un disfrute personal egoísta, sino el disfrute compartido del bien común. No existimos como unidades separadas, somos seres sociales, somos en contexto de lo que l@s demás son. Incluso hacia adentro de lo que llamamos yo, somos much@s, tanto en un balance normal sano como con candidiasis, somos el 10% de lo que creíamos ser, puesto que tenemos 10 veces más microorganismos que células propias. Entonces el camino a la armonía y la autorealización es recobrar el equilibrio, o encontrarlo si nunca lo tuvimos, y cumplir nuestro rol en el equipo, hacer nuestra parte del plan. Encontrar nuestro servicio planetario y nuestro equipo de activación (círculo de pertenencia), es un punto importante, ya que de ese modo encontraremos motivación, voluntad y fuerza; el servicio es alimento que nutre el alma. Tu vida debe cambiar radicalmente, es lo que te estás suplicando con la enfermedad. Aquello que harías si estuvieras curad@, empezá a hacerlo ahora, aunque sea gateando!

PROCESO DE CURACIÓN
Casi cuatro años duró mi romance con las cándidas, hasta lograr encontrarme en ausencia de síntomas y con buena energía. Durante ese tiempo investigué y seguí muchas terapias y dietas. Después de todo el camino recorrido, he incluido un pilar en mi perspectiva y abordaje de la salud: el significante. Así como lo trabaja Louise Hay, La Enfermedad Como Camino, La Nueva Medicina Germánica, la Biodescodificación, las Constelaciones Familiares, Lisa Borbeau, Jacques Martel, la Memoria Celular... Me parecen un enfoque ineludible si se quiere llegar a la raíz del asunto. Hice varias de estas terapias y siento que me ayudaron mucho en el proceso de sanación. También investigué y sigo investigando algunas de ellas, que aportan muy buenas herramientas a mi servicio de ayudar a sanar a l@s demás. Si leemos el significante que propone la descodificación sobre la candidiasis, es tal cual como describo mi vivencia, en el capítulo anterior! ...mis sensaciones, las circunstancias internas y externas en las que se desarrolló, son exactas: "CANDIDIASIS: me sacrifico; cargo el mundo sobre mis hombros; me interesa recibir otras cosas; lo que estoy recibiendo no es lo que necesito; decepción respecto a lo que vivo; no estoy viviendo lo que esperaba".

Cuando recuperes la salud conservala! Esta vez procurá conservar los hábitos saludables! Procurá excluir los productos animales y los refinados, comer al menos en cada comida algo crudo y beber jugos de frutas y vegetales. También date un tiempo cada día para hacer deporte.

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